Vida Cristiana
El antiguo credo ecuménico viene utilizándose como una dogmatización a partir
de una herejía evidente, como es la falsificación de la Trinidad divina y su
uso cosmético en asuntos religiosos. Así pues, nos encontramos en la
subordinación del ciudadano a la iglesia como institución para construir mediante
paradigmas filosóficos una construcción de la realidad mediante categorías y símbolos
psicológicos sutiles que nos llevan aceptar como creíbles los teoremas
políticos del mundo contemporáneo. Con la destrucción del Imperio Germano universal,
el papado también socavó su propia posición como papado universal romano, dándole,
involuntariamente, un impulso poderoso para la formación de Estados- naciones modernos,
y su política antigermánica le hizo dependiente de Francia, que fue albergando progresivamente
al papado en tiempos de inestabilidad política
El cerrado sistema dogmático de enseñanza incluye una teología escolástica
de nivel autoritario y ya por largo tiempo superada y su contribución a la
cultura occidental se encuentra ineludiblemente unida a una naturaleza mundana,
como a una desviación de las tareas espirituales que le son propias. La
historia política del mundo occidental a nivel religioso y político vienen dadas
por códigos de la burbuja romana y ello, nos hacen ver el mundo diferente.
Ni una historia idealizada y
romántica de la iglesia, ni una historia preñada de odio y denuncia pueden
tomarse en serio, ya que las organizaciones políticas y religiosas son cuerpos
funcionales que emplean un aparato de poder para mantener su autoridad y el
círculo de finanzas que actúan acorde con criterios mundanos, hay una
información básica sobre el desarrollo hegemónico del cristianismo en la
historia política de las naciones, donde destacan corrientes doctrinales y
territoriales que ejemplifican las líneas
dominantes y las figuras más influyentes
que extrapolan y pronostican el futuro de esas regiones, mediante el poder
político.
En consecuencia, estamos en un tapiz deslichado y mugriento que nos explica
las reformas y la renovación geopolítica que deben tener los territorios para
que sigan existiendo en un tercer y cuarto milenio donde vendría un gran juicio
final en el aspecto espiritual. De modo que, Jesús, el hombre de Nazareth, es
un enérgico predicador de la Palabra y al mismo tiempo sanador carismático del
cuerpo y la mente, propugnaba un gran movimiento escatológico colectivo y para
él, los doce con Pedro eran señal de la restauración del número total de las tribus
de Israel.
Jesús, era un profeta provocador que se mostraba critico con los mercaderes
que se acercaban al templo a ofrecer sus productos y vestimentas. Sin embargo,
a pesar de sus actividades no pretendía fomentar una comunidad separada y
distinta de Israel con su propio credo y culto, ni fomentar una organización con
una constitución y jerarquía y, mucho menos un gran edificio religioso,
simplemente, su fundamento era asunto de fe y vincular a un pueblo con El. Y desde
su resurrección tenemos memoria de Él.
Hoy, las guerras de religión se han olvidado de Jesús, cada vez más son más
inhumanas y no cristianas, como la queja de brujas Los demonios y las quemas de
brujas ya no tienen lugar en la edad de la razón. En la actualidad hay una
autodeterminación humana y el poder humano sobre el mundo: Un sustituto de la religión,
acaba de nacer.
La libertad de conciencia y la práctica de la religión, siempre aparecen en
primer lugar en la enumeración de los derechos del hombre, que se reclamaba con
ansia creciente y que requería una aplicación política en la época moderna, en
base a la experiencia medieval.
La hora de la democracia llegó a Francia, el propio pueblo encarnado en La
Asamblea Nacional, era soberano. Y la nación se convirtió en el valor número 3
en el liderazgo de la modernidad. A la revolución cultural de la Ilustración le
siguió una revolución de la política, el Estado y la sociedad y en 1789 se
estableció en Versalles una gran asamblea, originando una reacción de la corona
por la fuerza en una demostración de poder. , se puso en práctica en forma
directa, la soberanía del pueblo, donde Jacobo Rousseau jugo un papel
fundamental.
Lejos quedaba la teocracia medieval, encarnada en el papa. Lejos también la autoridad protestante de un
soberano o un consejo ciudadano, lejos, finalmente el despotismo ilustrado de
la primera modernidad, propio de Federico II o José II.
La preocupación por un pensamiento religioso aparte de ser un mito, nos
revela, más en definitiva un criterio antropológico que cosmológico. Prevalece el interés porque el hombre
encuentre su lugar especial en relación con los demás seres y, sobre todo,
porque comience su emancipación de todos aquellos elementos enajenantes de su
condición eminentemente humana. Lo importante es el surgimiento del hombre,
pero, hoy, resulta extraño que mezclemos nuestros mitos con la filosofía
oriental y grecolatina, muy influenciada por las creencias judeocristianas.
Estas cosmogonías son muy diferentes a la nuestra.
En la isla de Cuba se prepararon muchos hombres y fue el primer lugar de
América donde se desarrollaron posturas evangélicas resumidas en La Iglesia
Católica a través del padre Félix Valera que desempeño con un grupo de trabajo
una labor pedagógica, filosófica y política. Fue el primer pensador
independentista de la isla, el que enseño a pensar y razonar a los cubanos con
cabeza propia y el que precisamente barrió con la escolástica en Cuba, luego
vendría Camilo Torres en Colombia y ya finalizando esta era, el sacerdote
Ernesto Cardenal. Es un humanismo netamente revolucionario y organizado
orgánicamente por revolucionarios militantes.
Comprendieron el papel del hombre en la nueva América. Una idea de independencia política en manos de
sacerdotes, luego de protestantes que por motivaciones distintas vinieron a
aplicar la ley y entender que se dio inició a otra época, la era moderna y la
revolución industrial y ya vamos a la cuarta y al tercer milenio.
Es la era de los espíritus. De los conquistadores y de los Libertadores,
Hasta el presente que llega la época de las reformas, teniendo a un civil y
militar como ejes de estos cambios sociales, me refiero a Carlos Andrés Pérez y
Hugo Rafael Chávez Frías.
Pero, también el de la traición a la patria, que fue muy descriptiva en la
Asamblea Nacional.
En un tiempo, a comienzo del siglo pasado, XX, España prefirió y propuso
cristianizar la modernidad y no modernizar el cristianismo. Entonces surgieron
grandes militantes del espíritu como Mariátegui y Rigoberta Menchú, luego, una
voz indígena. Por eso somos Latinoamérica y Centroamérica, un pueblo indígena noble
que se viene uniendo a una diversidad de voces. Es el culto a la tolerancia, a Jesús,
al respeto ante el disenso, la racionalidad del otro, la secularización.
Somos el carácter humano de nuestros indígenas., la cual se tuvo viva entre
Las Casas y Sepúlveda y, por mucho tiempo se erigió como fuente permanente de
nuevas discusiones al respecto en los siglos posteriores, hasta el presente,
donde fueron electo varios indígenas al parlamento nacional.
La Trinidad esta presente. Es el Dios supremo, es Jesús en nuestras vidas.
Tenemos que ubicarnos en un contexto. Es la historia en condición humana. Desde
los primeros momentos de la colonialización aparecieron en América estas
manifestaciones de preocupación antropológica con relativas dosis de
cristianismo colectivo. Necesariamente, estamos ante un espejo bien planteado
en lo filosófico y científico.
Hoy, se promueve una doctrina falsa, de la docta ignorancia, nuevos límites
donde se recrean los silogismos, ya todo esta claro y planteado. Necesitamos
tener ideología para los tiempos que se avecinan, no queremos electivismo, como
sucedió en el siglo XIX. Debemos extraer polen de todas las flores de la
experiencia y la sabiduría para formular nuestros propios criterios, allí están
los pensamientos de Ernesto Guevara De La Serna, Bacón, Benito Días Gamarra y
Andrés de Guevara.
Son pensamientos, solo tienen derecho a ser diputados los que han practicado
la moralidad cristiana, sobre la base de la ética evangélica, es el tutelaje
religioso, el cual debe ser gradual, la necesitamos para el proceso ideológico
que se avecina.
Ya América ha desarrollado su postura, la independencia política en el
siglo pasado ha mejorado en nuestra conciencia espiritual. Ahora los sacerdotes
y protestantes marcan el nacimiento de un nuevo orden económico, no del vasallaje
hiperinflacionario, es el de la racionalidad y se necesita una gran
espiritualidad para lograr un proceso de integración hacia la unidad nacional.
Hay un cielo, pero aquí, tenemos un gran territorio para convencer a la
gente que enarbolen la bandera libertaria de Bolívar y la fe dada por Jesús en
cada paso de su larga trayectoria de evangelización.
Así, tenemos presidente Maduro, queremos igualdad para los venezolanos
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