Fuente Literaria/ N°
87
La lejanía de los
remolinos
Y de pronto, ceso la existencia, ahora a
viajar en el espacio temporal
He corrido como los
ciervos de los montes, es parir en un salto de agua
Es el terror infinito
de los agujeros negros es la hoja de maíz en la noche.
Es el polvo amarillo
en La Biblia, es el pasado minotauro.
Es que nuestras almas
recorren su espacio, es la unión solitaria en el hogar alguno.
Fuimos absorbidos por
la flor, es el olvido de sí mismo, deviene agua.
Es el mar enrollado
entre las olas y la lengua. Es el olvido de sí mismo.
Permanecemos, y el
pensamiento prende las fogatas, es reverdecer entre las puertas.
Sólo es posible
llorar ante las ausencias, es ver las olas caer en noviembre.
Es el eco de voces que
se detienen ante el jengibre para no perecer
Es noviembre.
Yo, simplemente
estoy. El amor permanece ante el desafío de las hojas que se dejan caer
Ante las briznas y
los cinceles que dejan las aguas.
El alma se rasga.,
los árboles suspiran en un lecho que vuela. Es el velo del paraíso.
Es el humo sellado de
las formas.
Es la aurora de las
espigas, son las cabelleras de las diosas, es un loto.
Es el viento que
crece ante los cristales del calzado, es el granizo y la lava.
Es la infinita
eyaculación del tiempo.
Emiro Enrique Vera
Suárez/ 12/12/2020. Valencia.

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