Escritor- Filósofo


"La niebla es un paso del camino entre una certeza y otra certeza, jamas he caminado entre cargas y visiones falsas, debemos aprender a caminar en el umbral del camino con nuestro maestro espiritual o gurú. Debemos aprender a desafiar a la muerte y dominarla. Amar es un desafío espiritual." Emiro Vera Suárez

Todo cambia tan abruptamente. El tiempo y la vida con su paso solo develan la crudeza, solo caminan para agotarse, para hundirse ante nuestros fallidos intentos de entender algo.

Juan Carlos Vásquez Flores

jueves, 4 de febrero de 2021

 

Fuente Literaria/ Vallenatos N° 12

Celada en mi juventud.

Cuando te encontré, fuiste mi pensamiento y te llevé al sillón de La Asamblea y desde ese momento, te seguí queriendo y al tiempo me dejaste una pareja de hijos y moriste muy

Temprano y quede desnudo en el traspuesto tiempo de la incertidumbre.

Ahora floto con mis alas a la inmortalidad y ya, no caminaras conmigo en los pasos

De la Asamblea.

 

He sido un errante sin ti, eres una flor abierta en mi corazón y escuche tu destino, te fuiste

Antes de mi tiempo. Ahora, caigo en mi tiempo en Valledupar entre el amor que me diste

Y el camino tomado por mí, ahora recorro este camino sin tu compañía, ahora no sueño

Ni duermo. El tiempo, sin quererlo pasa y el aire esta tibio y fría a mis ojos.

 

Te contemplo, oh mujer de mi corazón, cerquita de ti, huelo tu piel de mil amores. Ahora, luzco perdido y no me interesa lo vivido, tú sabes, el amor que siento por ti.

Tu existencia fue completa para mí y luzco perdido al ver tu desnudez, eres una luz pasajera

Y eterna en mi corazón.

 

Siempre te amaré, te lo mereces, te recuerdo en mi travesía, como iguales y ante el acordeón te canto, estas notas porque la vejez ya me alcanza y ya no estas. Mi pasión por ti es hermosura.

Es una pasión latente que pasa mi alma hasta el portal de tu casa.

Me detengo y entro a tu casa. Y a los seis meses nos casamos. Mujer de ojos negros, te llenaste

De la aurora y mi travesía, cada noche a tu casa y el tiempo se convirtió en silencio y ya te dije,

Siempre estaré por aquí, contemplándote tu cabellera de virgen y señorita y siento tú calor en mi

Compañía.

 

Te fuiste, mi Thais América.  Siempre conmigo y dos hijos que me abandonaron ante su indiferencia.

Me dijiste adiós. Amor de mi vida, aún te amo, eres un ave fabulosa que te escapabas.,

Es el silencio, mi morenita, te llevo adentro y tomo de la mano, viajamos siempre juntos y tu latente te asomas. Te perdí, es el destino y hoy regreso a tu cuerpo, sin saber lo que quiero.

Te fuiste y me dejas en tristeza, lleno de pasión mi alma, no me dejes solo porque te adoro. Eres un arrebato en mi vida. Morenita.

Eres un amor y me dejaste solo, soy la sombra perfecta de aquel afán. Deseo ser diferente y tus labios besarlos hasta encontrar la esencia de mi juventud.

Eres mi tiempo. Te lo digo, aquel cerrito fue el principio de mis amores y me dejaste entre

La vida y muerte.

Mérida ya no es mi pensamiento, fue la sombra de algo. Eres la angustia de mis deseos y deseo.

Es un sueño de amor. Mi cuerpo sometido al tiempo, siempre ansioso de ti, desea verte

Un buen día con tu cabellera larga y con afán, busco los años de nuestro amor.

 

Que locura, te fuiste amor de mi vida, mi alma se mueve entre la razón e imaginación.

Sufro al recordar tus sueños y mi cuerpo siempre estuvo ansioso de ti.

 

Valledupar, Colombia. / 04. 02.2021. Emiro Enrique Vera Suárez

Fuente Literaria/ Poesía Romántica, N° 126

El vuelo del silencio.

Eres una cuerda sagrada, en la luz, tu pecho y mi pecho se rozan, morena de mi alma.

Un día te marchaste de mi plano, dime para donde te alejaste.  Es un amor grande.

Suenan las campanas sin descanso por nuestra salvación, hoy floreces en mi corazón.

Quebré mis alas en La Llovizna de Bailadores y te amo, con mi alma y llegaste a las nubes.

Y estoy embebido en tus besos, en el agua sagrada y la virgen.

 

Ahora, estoy en solitario, sumergido en las aguas, apagando mi luz en la vejez. Estas en las nubes,

He vivido un último adiós, somos caminante y deseo subir al cielo a buscarte y la primavera

Abre.

 

No deseo estar ausente, sino viajar al cielo y encontrarte y dejar sueños en el mundo.

Tomo la forma alada para encontrarte y amarte. Nadie responde a mis sombras, sombras

Creadas por nuestros amores.

Donde esta tu faz que alumbras mis noches, en soledad y no me respondes.  Mi alma te reconoce,

Te llame y no contestaste.

Es un adiós.

 

Mi tristeza va por dentro.  Se van mis alas con el viento. Mi cuerpo se ahonda en tus sueños y mi tristeza clama a mi vida.

Es el cuerpo que tu amor crea.  Es el despertar del deseo, mis ojos alimentan ese encanto del alma.

Es lo pasado.  Desespero mi vida.  He sido un polizonte en la vida, siento tus pasos en el silencio.

Te recuerdo siempre en mi alma, es el silencio de entonces.

Emiro Enrique Vera Suárez/ 04/02/2021


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