Aventis
Las argumentaciones geopolíticas en esta década del Siglo XXI en América
Latina han sido muy descabelladas, donde el Comando Sur de EE. UU se atrevió
violentar la Soberanía de La República Bolivariana de Venezuela, con un
resultado de muertes y entrega de La Soberanía de una manera programada desde
el fallecimiento del presidente Hugo Chávez Frías, de una manera muy acallada.,
y donde intervinieron misiones cristianas evangélicas denominacionales, con un
conjunto de concilios y pactos silenciosos, donde el Estado de Israel estuvo y
es presente, con el compromiso que en cada asamblea ondeará su bandera junto a
la venezolana.
Es un marco muy heterogéneo, la izquierda y sus protagonistas no delinearon
una política cierta de crecimiento al Estado y su desarrollo, cayendo en el
campo de la corrupción y saqueo de las riquezas minerales de los Estados del Sur
hasta La Guyana Esequiba. Se nos ha presentado un mapa electoral muy complejo,
frente al creciente ámbito del poder político en una unión exclusivamente
cívico- militar. Los pobres no tienen participación, menos Estado de Bienestar,
deben cancelar altas cuotas por sus viviendas y la acción de la banca privada,
que a través de los últimos acontecimientos reformulo sus modus de operar
interno.
Es una época de fragmentación económica y social con alianzas con la vieja
y nueva oligárquia, relativamente incondicionales, que más allá de los acuerdos
de desarrollo, son negociaciones privadas que comprometen el situado fiscal del
Estado, y el presupuesto asignado para sus instituciones, lo que nos da un
enfoque a una serie de experiencias locales, no reguladas, dando origen al robo
descarado del bajo salario de los trabajadores venezolanos, que son objeto de
humillación, ante la variación del dólar y, la fluctuación de la economía
nacional.
Se ha perdido la brújula con relación al Estado, y se nos presenta una
grulla de individuos en total desconocimiento de la realidad nacional, y que
agrupados se enriquecen en negociados que, quebrantan la dinámica interna de
las instituciones, por efecto de una descomposición social agravante.
De esta forma, los discursos reflejan una afectación en primera instancia a
la unidad geopolítica por excelencia en el sistema mundo: Estado- nación.
Hay una naturaleza moderna del Estado, donde se observa una estratificación
global. De un interés colectivo de politizar las pugnas internas que se dan
entre los grupos políticos que buscan territoriedad. De modo, que enfrentamos
un mundo imaginario de actores que desean obtener riquezas del Estado
Bolivariano, y resguardar este dinero en la banca exterior.
Implica que los gestores de la izquierda en la región han fracasado, y solo
el pueblo desean que se vayan de una vez, porque no ha sido consultado sobre
decisiones pautadas en La Constitución Bolivariana, decisiones del Estado
previstas en La Constitución, siendo violentada de una manera reiterada. Lo que
implica que, a futuro, se debe ir as un conjunto de reformas de La Carta Magna,
por qué todo lo sucedido ha sido una violación progresiva de los derechos del
pueblo, que pasa por los organismos públicos.
Estamos, frente a una visualización totalizadora del Estado que tiene su
propia gramática y gobernabilidad. Los pobres, seguirán en su propia pobreza.
De modo, que estamos al lado de un conjunto de dispositivos simbólicos que
dañan nuestra conciencia, como ciudadanos civiles de la república bolivariana
de Venezuela, cuyos organismos de seguridad se convirtieron de represores,
dando lugar, a que una fuerza de poder militar actúe sobre nuestra soberanía,
controlando al mismo tiempo al Estado, perdiéndose cinco repúblicas en una
constante lucha democrática. Lo que implica que estamos frente a un gran
imaginario, que tiene su propia ayuda de acción popular y laboral.
Aquí, no es asunto de saberes populares. Es un engaño a nuestra conciencia
intelectual y espiritual. Los actores centrales del poder se han enriquecido y
conformado sud particularidades sobre una realidad geopolítica.
Son teóricos de la política y de la desconstrucción espacial, las agendas
aparecen neutralizadas ante una realidad del Estado, que apunta hacia su propia
reforma. La izquierda, no es izquierda, es un tarantín de espectáculos y
espectadores, que viven de su propia imaginación, y la realidad de un Estado
que es socavado por la presunta corrupción a puertas abiertas. Lo peor, es que
los evangélicos participaron de esta desconstrucción del Estado. De manera, que
observamos una geografía extra- estatal. El problema es que hay una
homogenización histórico- espacial para llegar al año 2030, donde todas las
historias focales, constituyen una geografía estatal de una realidad con
sentido de pertenencia. Lo que implica la naturalización artificial de identidades
homogéneas, quienes sufren más, son las comunidades indígenas ante el saqueo
del oro y el saque de riquezas naturales, ahora, bajo vigilancia estadunidense
la tierra esta sustentada por oro y diamantes desde su creación, y en sus
profundidades hay un mundo espiritual, donde vemos ángeles caídos, Hades y Paraísos.
Nada es fácil, , es todo un proceso
de identidad y tiempo.
Hay enfoques realistas del país es una geopolítica critica de una
diversidad de teorías clásicas. Los diseñadores del poder en la izquierda han
fracasado, y lo que existe es una información mediática que tiene sus motivos
en un discurso convencional y amañado que, nos ha llevado a una guerra
mediática y simétrica de treinta años, sin avance en tecnología.
Se sigue un programa dado por Carlos Andrés Pérez, el plan de Chávez quedó
en el pasado y conciencia de algunos humildes. Es un programa para 35 años y
sustentable para ir a un Estado productivo y desarrollista, incluso Rusia y
China quedaron a un lado., Venezuela fue programada bajo un diseño
norteamericano, según el V Plan de La Nación.
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