Escritor- Filósofo


"La niebla es un paso del camino entre una certeza y otra certeza, jamas he caminado entre cargas y visiones falsas, debemos aprender a caminar en el umbral del camino con nuestro maestro espiritual o gurú. Debemos aprender a desafiar a la muerte y dominarla. Amar es un desafío espiritual." Emiro Vera Suárez

viernes, 15 de febrero de 2008

ESCRITORA INVITADA: ANA TERESA TORRES

As
ANA TERESA TORRES Y LA VOZ DIRIMENTE
Por Julio Ortega
El exilio del tiempo de Ana Teresa Torres (Caracas, 1948), fue publicada en 1990, aunque según explica la autora en una entrevista, es necesario saber que se escribió cinco años antes. Esta novela es una biografía familiar en la cual la narradora, interesantemente, es anónima. Ambos hechos (advertir el lapso entre escritura y publicación, la ausencia del nombre propio en una novela multibiográfica) parecen declarar, por una parte, el afincamiento en el presente de la escritura, que explica la perspectiva crítica y política; por otra parte, el balance histórico de una crónica familiar, donde si algo suelen tener los personajes es un nombre propio. Aquí es la voz del presente la que carece de nombre.
Lo primero que distingue a un personaje de otro es la marca de su diferencia nominal. Pero en esta novela, el hecho de que el personaje central, donde está depositada la articulación de las voces narrativas, esté desprovisto del suyo, no aparece necesariamente como una carencia. Puede ser hasta un signo de plenitud de la voz, puesto que quien está en posesión del cuento, está en posesión de los nombres, del escenario nominativo; esto es, de la memoria tanto familiar como tribal. Además, el hecho de que la personaje no tenga nombre la libera de su propia historia, y le permite la estrategia de contar la historia de los otros como la prehistoria de sí misma. En este espacio en blanco de la voz narrativa, los personajes usan el tiempo no necesariamente como un exilio sino como una presencia incluso abundante. O sea, tienen una gran capacidad de reconstruir sus propias vidas, gracias a que la narración sitúa a esas vidas en el cuento, la crónica, el testimonio, la biografía, y hasta la interpretación política. Con todo, el proceso de este relato biografista canjea, en un momento, la vida de los demás por la voz propia del sujeto. Lo cual hace recordar una observación de Helene Cixous acerca de la voz de la escritora, quien recibiría la suya desde la palabra materna. La palabra materna en esta novela es privilegiada: está hecha de las voces de las varias madres, abuelas, bisabuelas y tías tutelares, que son como fuentes del narrar, y también modelos de contar; favorecen, en fin, el escenario, robusto y fecundo, de la identidad del narrador (acto) o narradora (voz).
En un sentido, esta novela no reconoce problemas con la identidad porque los personajes saben quiénes son; ese es uno de los rasgos configurativos de la identidad de clase, la identidad histórica y la identidad nacional, favorecidas a su modo por su propio discurso. Por lo tanto, el hecho de que la narradora carezca de nombre y favorezca, así, la voz recobrada de las madres, sugiere que cuando asuma su propio cuento deberá dirimir su voz en ese escenario de voces. Dicho de otro modo, cuando asume su identidad (aunque su identidad esté obviamente cargada por la espesura del relato familiar) habrá disputado su propia voz. En ese momento, en la novela aparecen otras voces, que ya no son necesariamente familiares, sino que están vinculadas por otro sistema de parentesco. Se trata de personajes nuevos, como la hija de los antiguos sirvientes. Y en estos relatos los hijos de familia se reconocen como otros. Ocurre un cierto desdoblamiento de la propia voz, que se construye desde su reflejo antagonista. Si al comienzo teníamos las voces que hablaban con todo el tiempo a favor en un relato prolijo, hecho de anécdotas y digresiones; al final tenemos una cierta urgencia del habla y una especie de disputa por ocupar la persona narrativa. En ese momento de la parte final, incluso aparecen unos personajes muy antiguos en el linaje familiar, como el vasco y otros; pero también aparecen personajes muy recientes; y esta especie de interpolación de historias que diversifican el tiempo y el espacio narrativo, ocurre justamente cuando la persona que no tiene nombre está ganando su voz propia. Esa voz se genera en la intermediación de las otras voces, las de la diferencia.
La biografía familiar aparece en esta novela como romance nacional. El romance nacional es el relato en el cual se construye una representación de la ciudadanía, de la formación de la nacionalidad, del drama de la diferencia cultural. Esto es, representa el decurso de la identidad en el imaginario de la comunidad hipotética. Aquí la representación del país es histórica, puesto que requiere explicarse los tiempos coloniales; y es de clase, puesto que se refiere a una clase tradicional dominante y en evolución. De modo que estamos ante un romance familiar (ante un nacer nacional en la épica doméstica) que tiene que ver con la relación e interacción del país, desde su representación en Caracas, con las otras clases, con los inmigrantes, con las transformaciones de la modernidad y con la modernización venezolana; pero también con la historia mundial, porque estos personajes son testigos de varios acontecimientos importantes del devenir contemporáneo. Es sintomático que el romance familiar venezolano, por una vez, no sea regional. Baste recordar que el romance familiar en Teresa de la Parra ocurre como la nostalgia aristocrática (tradicional y antiburguesa) de una arcadia autárquica que se reconstruye como universo señorial, tan perfecto que ha desaparecido. El romance familiar en Gallegos es regional, y dramatiza un conflicto de códigos: de honor, de género, de clase; y se da sobre el escenario de la modernización, que es la incertidumbre de su época. El romance familiar en la novela de Adriano González León, País portátil, es un intrincado recuento del pasado, medido generacionalmente en la biografía laberíntica de las regiones disputadas por la incertidumbre, ahora, de lo nacional, que ha sido usurpado por el Estado; sólo que ya no hay arcadia arcaica sino crónica de violencias y saga de fracasos. Ana Teresa Torres coincide en algunos puntos con la contraépica de González León; su novela también asume el fracaso de los personajes, sobre todo de algunas mujeres que ven frustrada su vocación en la socialización compulsiva. Sin embargo, el romance familiar tiene la peculiaridad de desarrollarse aquí como un cuento acerca de la evolución misma de la nación venezolana. Es decir, el romance familiar viene a ser una metáfora de la modernización cultural, política y social de este país. Es por eso que, interesantemente, se da no como regional sino como una interacción de lo nacional con el exterior, a través de los viajes de la clase tradicional aristocratizante a Francia; a través de la evolución de la burguesía más moderna que se vincula a los patrones y modelos norteamericanos; y a través de los más jóvenes, cuya educación sentimental y literal se hace en una interacción con el mundo exterior. La otra peculiaridad de este romance familiar, emblemático de la nacionalidad procesal, es que varios de los personajes son inmigrantes. Es revelador el caso del vasco, que hace el recuento de su vida venezolana; como el extranjero que conquista pero que luego es conquistado y, al final, vencido.
Al plantear este romance nacional como una biografía familiar, la novela no requiere insistir en la crítica del mundo que representa, un mundo coherente, sistemático y codificado, que es el de la alta burguesía. Más bien, la novela se plantea un problema formal, desde el punto de vista de la representación narrativa: cómo representar legítimamente una clase social que, en la mayor parte de sus prácticas sociales, es ilegítima. Otros autores enfrentados a similar dilema han dado en algunas resoluciones paradójicas y distintas. El ejemplo clásico es el de Balzac, que decidió retratar fielmente a la burguesía francesa para elogiar su dinámica en la construcción de la nacionalidad, y que terminó, irónicamente y sin pretenderlo, cuestionando su integridad. De otro orden es el caso de Proust, porque la formalidad de su mundo aristocrático, en contraste a las burguesías nuevas, está hecha en el exceso de sus saberes y poderes. Más próximo nos es el ejemplo de Alfredo Bryce Echenique. Un mundo para Julius (1971) es una novela marcada por el pensar crítico de los años 60, pero al representar a la clase alta peruana confronta el dilema de la legitimidad social desde la perspectiva del humor; y si ese "mundo" es socialmente impensable, profundamente antidemocrático, gracias a la voz relativizadora del humor es disputado por la ternura, la compasión y el diálogo. Por lo mismo, la representación queda mediada por el lenguaje que la construye y, al final, por la lectura que la sostiene. Así, los primeros lectores de esta novela la leyeron como un responso de la alta burguesía latinoamericana. Casi a la manera en que se leyeron Pedro Páramo (1955) de Juan Rulfo o La muerte de Artemio Cruz (1962) de Carlos Fuentes, que liquidaron la revolución mexicana como tema al convertirla en un discurso funerario. Sin embargo, una década más tarde Un mundo para Julius fue leída como una saga nostálgica del tiempo burgués perdido. En el caso de El exilio del tiempo, no ajena al ejemplo de Bryce, hay al comienzo una actitud de distancia crítica frente al mundo representado y, no pocas veces, ese distanciamiento crítico es irónico y opera contrastivamente subrayando situaciones de privilegio, dominación, exotismo y dependencia entre los estilos de vida de la alta burguesía y los de la burguesía emergente. La nueva burguesía es aquella que concibe a Miami como polo de expectativas y que adquiere una compulsión adquisitoria, complacientemente alienada. Frente a esa burguesía que concibe lo bueno como lo que se compra doble, la otra, la más antigua, obviamente se distancia. Se plantea aquí una posición discursiva que es paralela a la de Bryce, la noción que la única aristocracia legítima es de por sí una causa perdida. En Las memorias de Mamá Blanca Teresa de la Parra demuestra, quizá sin proponérselo, que la aristocracia es imposible porque ya no es un programa social, y sólo puede ser un programa arcádico. Pero, en otro sentido, perdida la hacienda todavía le queda el discurso, el valor sin precio de una economía simbólica. En cambio, en la novela de Bryce la nueva burguesía en el poder ya no requiere de discurso: el dinero habla mejor que el lenguaje. Sin duda a la vista de estos ejemplos, Ana Teresa Torres trabaja sobre el dilema de la legitimidad narrativa, ya que sus personajes deben ser específicos y a la vez figuraciones de cada época postulada como un marco de referencia histórico. Por eso, aun cuando algunos personajes puedan resultarnos injustos o dominantes, y aun cuando la novela los condene desde un punto de vista crítico-ilustrado, aparecen creíbles y veraces; y, no pocos de ellos, hasta empáticos y humanizados. Por cierto, otros personajes ganan la dimensión de su propio discurso, como es el caso de Marisol que pretende hacerse guerrillera, aunque uno sospecha que está buscando entrar en una novela de Adriano González León sobre la guerrilla urbana. Pero el personaje de más arraigo es el vasco, cuya historia es realmente conmovedora; primero su carta y luego su monólogo desde la muerte lo hacen extraordinario. Es un personaje de la fundación, del habla de los orígenes, una especie de anti-Pedro Páramo.
Dentro de esta lógica narrativa del romance, aparte de la legitimación narrativa de una clase perdida como causa social, El exilio del tiempo no rehuye explorar el melodrama. En varios momentos el romance familiar es comparado con los grandes melodramas de la opera. En la página 38 leemos: "se casaron pero todo se convirtió en tragedia, como en las óperas." La opera es un sistema de referencia que está, diríamos, dignificando el gasto melodramático del romance nacional. En la página 69, se habla de las películas mexicanas, ("plagadas... de encrucijadas más reales que la vida misma"), sugiriéndose que el melodrama construye la memoria, quizá la identidad. En esta novela, por otra parte, este romance familiar pasa por un análisis bastante agudo y rico de lo que se podría llamar la socialización de la mujer. Esa práctica asigna a la mujer el valor de articulación social, dado que su papel en el intercambio regula simbólicamente cualquier saga familiar. Pero en esta novela casi todos los personajes femeninos se construyen en el relato a partir de su conflictividad social; primero asumen y luego cuestionan, e incluso rompen, los códigos de socialización de lo femenino. La sociedad aparece como una máquina de convertir a la mujer en perpetuadora del orden. Es evidente en la página 71, cuando León habla de su infancia, y enumera una serie de pautas, conductas y valores que tienen que ver con la reconstrucción social de la mujer. Por eso, la abuela dice: "si fuera joven sin duda estudiaría algo o hubiera realizado mi vocación artística"; este es un tema que reaparece, porque justamente el fracaso se presenta como un canje según el cual la realización social de la mujer se cumple a cambio de sí misma. No es casual, entonces, que el matrimonio asegure el contrato social, como el intercambio de las hijas para la perpetuación del orden. Ese intercambio sostiene el poder patriarcal; aunque evidentemente el relato de las madres indica que hay una dimensión matrilineal trabajando su propia historia de los hechos. A veces, el relato de las madres parece sólo la voz de la casa y de la cotidianidad domestica; o sea, el marco desde el cual se construye el sistema patriarcal. Esa es la otra ambigüedad dentro de la complejidad del relato de vida, el cual no permite ver las cosas en blanco o negro, porque el entramado de las historias personales en las historias familiares es un mapa ideológico, histórico y político; lo que demuestra que la vida cotidiana no es esquemática sino conflictiva.
Solamente desde la ideología de la modernidad, desde el relato totalizador del progreso y la racionalidad, podríamos pensar que todas las sociedades son imperfectas frente a la sociedad ideal racional. Esa interpretación optimista convierte a las sociedades tradicionales en ilegítimas, y vacía el contenido del presente a nombre del futuro. A esas versiones responde la memoria como fuente de la identidad y la diferencia en esta novela de novelas. Quizá también todos estos gestos de refutación sugieren una rebelión contra el padre; en la página 117, Mercedes enuncia una letanía sobre el odio: "Odio cómo toda mi vida se ha visto envuelta en problemas que no entiendo", etc., que termina en una frase formidable: "Odio ser yo también un perfecto gesto inacabado". Es revelador como conclusión, porque es un relato de vida que está saturando el discurso con los hechos; pero como ocurre varias veces, lo hace desde la perspectiva del fracaso, del incumplimiento. Un gesto importante sobre la memoria es el del vasco fundador cuando afirma, al final, que la memoria es un principio de deseo."Toda memoria es un deseo" (253), dice, y sugiere también unas memorias del porvenir. En el sentido de que la perspectiva de una narración que ve el tiempo como vivido, puede ver un fragmento de ese tiempo no solamente como pasado sino como anticipación del propio relato que lo va a contar. La novela se beneficia del discurso de la memoria, que es circular, acumulativo y digresivo; pero también es un discurrir formalizado por la presencia o copresencia de distintos narradores que ocupan el teatro de la memoria. Teatro del pasado, este es un libro hecho para recordar cíclicamente, incluso anticipadamente, como es patente en el recuento de vida que sigue a la muerte del vasco. Recordar puede ser desear, esto es, cambiar el sentido de las cosas, reinterpretar y reescribir. El testimonio parece ocurrir como un recuento que se da en el escenario de la memoria por primera vez; pero se da, más bien, en una segunda instancia escénica, como si los personajes hubiesen ya leído todo lo que estaba contándose. Los hechos, en verdad, ocurren en una reescritura de la memoria pluralizada, más abierta que puntual. Porque si una memoria se refleja en otra y si un testimonio se construye frente a otro, tenemos un juego de espejos desenterrados, una representación de la memoria como teatro de voces, donde se equivalen este des-romance familiar y esta contra-historia nacional.
En este debate formal está latente el dilema de las identidades, que es por definición plural y heteróclito. La memoria es una fuente de la identidad, en tanto principio del autorreconocimiento; y la identidad se construye por semejanza: algo es idéntico o parecido a uno; pero también por diferencia: la parte del otro nos distingue como diferentes. En esta novela la presencia del otro está entramada en la construcción de la identidad, al punto que es la diferencia la fuerza que libera a los sujetos. Por eso aquí la identidad que se cuestiona es la de lo semejante; varias veces la novela dice: "esto es lo mismo"; hasta los muebles nos ratifican, porque estamos hechos para perpetuar los mismos gestos, para repetir las mismas cosas. Así, la crítica no es necesariamente, como en los años 60, del contenido ideológico que deslegitimiza a la clase, sino del contenido de identidad homogénea, que sustrae la individualidad de los personajes. Paradójicamente, podemos tener una identidad nacional, cultural o social muy robustas, pero no tenemos identidades individuales saludables y libres; porque las identidades individuales terminan frustradas por los mecanismos que aseguran la identidad de lo mismo contra la identidad de lo diferente.
Se plantea, por ello, una problemática que tiene que ver ya con las prácticas críticas de la literatura postmoderna, donde reaparece la noción de sujeto, y es la del lugar del discurso, allí donde recomienza a desatarse la historia de lo representado como natural para suscitar el relato alterno de la subjetividad entrecruzada de viejas cóleras y nuevos deseos. En la práctica y en el discurso postmodernos, con los movimientos feminista, municipal y ecologista, con las asociaciones de base y las reconstrucciones de la sociedad civil, reaparece la noción del sujeto y, en consecuencia, la recuperación del debate de la identidad. A ese momento del debate emancipatorio del género, del desbase del código, y de la pregunta por la posición del yo en el discurso, pertenece esta novela, que ha debido recorrer toda la historia nacional para recuperar la voz de su instante como un tiempo, aunque siempre exiliado, esta vez afincado.
La identidad de la diferencia, de lo heterogéneo frente a lo homogéneo, contradice, por tanto, el orden construido por las identidades de clase, de nación, de historia, que resultan convenciones canónicas. Al final, el romance nacional aparece contradicho, confrontado y subvertido por la identidad posible de las mujeres frente a estas identidades homogenizantes. No obstante, hay que decir que el personaje que podría ser el héroe de la identidad como diferencia, que es Marisol, la guerrilleara, irónicamente aparece como un personaje codificado por su propio discurso de época. En la página 217, dice: "me acuerdo que un día le dije cuando sea grande quiero ser artista como usted;" y le replican: "pero tú estás loca, chiquita, cuando te gradúes ya nadie se acuerda de que tu papá es conserje." Lo que equivale a decirle: la sociedad es quien te da identidad, nunca podrás ser libre, siempre serás parte del simulacro. Pero hay otro momento, en la página 222, donde ella dice: "De pronto me parece, Oswaldo, que no somos más que productos de una violencia, de una ejecución impensada que cae sobre nosotros, articulándonos en las más diversas posiciones y dejándonos en historias que vamos haciendo nuestras a fuerza de vivirlas." Lo que supone una conclusión melancólica: la noción de que el sujeto no está hecho para la personalización sino que está condenado a repetir la violencia de lo mismo. No obstante, si el relato puede hacerse, en efecto, nuestro, el camino se abre como una fuerza contraria. A ese cruce de caminos nos lleva Ana Teresa Torres con esta entrañable y lúcida novela, capaz de convertir a la historia nacional en la forma que sostiene la opción de una ruta distinta.

Conversación con la autora
Julio Ortega: Para empezar, Ana Teresa, quiero preguntarte por las circunstancias en que escribiste la novela. ¿Cómo se te planteó el libro, y qué problemas y soluciones encontraste en ese proceso?
Ana Teresa Torres: El exilio del tiempo es un libro que yo escribí entre el 84 y el 85, y la base de donde yo partí era, como me imagino que parten la mayor parte de las novelas, de fragmentos, de episodios, de situaciones, escenas, relatos, que en ese momento no estaban organizados; yo no tenía un plan exactamente de cómo era la novela, creo que en ese momento yo no tenía ningún plan, para decir la verdad. Creo que el plan de la novela, o la idea de estructurarla y organizarla, fue algo que surgió desde los propios fragmentos; fue como intentar que los fragmentos produjeran una unidad, que no sé si realmente tienen totalmente. Creo que en novelas posteriores yo me planteé la idea de un plan previo, pero no en esa novela, que es la primera que yo escribí; yo había escrito algunos cuentos, no muchos y sobre todo episodios. Ahora, en tus comentarios tocaste mucho el tema de la identidad en la novela, y yo me estaba preguntando cuál era mi estado de ánimo, cuál era mi idea entonces; bueno, yo creo que en ese momento yo estaba muy impactada por la Venezuela de los años 70, porque hubo un cambio muy impor­tante de la sociedad venezolana después de los años 60, que creo que se formó en los 70 y que se ha venido continuando hasta hoy. Esos cambios se habían producido dentro de la sociedad en todos los niveles, y por eso surge la idea de la identidad, la idea de evocar la memoria, como tu dijiste, para construir la identidad; la memoria, en el sentido de reconstruirme yo misma, es decir, quiénes somos, dónde estamos. Y, en cierta forma, mi personaje es un poco la etiqueta de los años 70, en el modelo de sociedad que se ofreció; lo que pasa es que económicamente el modelo fracasó y ahora estamos en lo que estamos, pero ese era el modelo propuesto. Generacionalmente yo pertenezco a los sesenta, y estaba muy impactada por el fracaso de todo lo que significa la utopía de los sesenta y en qué nos habíamos convertido, en una cosa completamente desvanecida desde el punto de vista de esos ideales; eso era para mi lo más importante.
J.O.: O sea, que la novela nace más bien de una necesidad de esclarecimiento. ¿Y cómo se va imponiendo el placer del cuento en esa armazón crítica de revisiones?
A.T.T.: Bueno, porque hay un placer del relato, a mí me gusta relatar; hay escritores que no les gusta relatar, que no les gusta la anécdota, a mi me gusta la anécdota y yo disfruto, en la lectura de una novela, mucho de la anécdota. Entonces, hay un placer en cada una de esas historias, porque la novela yo diría que es hiperanecdótica. Hoy día me parece que está excesivamente saturada de anécdotas. Bueno, yo siento un placer en hacerlo, el placer de relatarlo y, además, la estructura un poco va en ese sentido, porque las anécdotas se las relatan unos a otros. Hay generalmente alguien que le cuenta el cuento a otro.
J.O.: Y cuando escribías estos fragmentos, ¿se fueron armando en este contar dentro del cuento, o fuiste organizando un plan sistemático de unos personajes primero y otros después?
A.T.T: Busqué un cierto orden histórico, cronológico, que me diera un poco de estructura. Es un ordenamiento que no está respetado siempre aunque sí lo está internamente; lo hice cronológico en la historia, pero no lo es narrativamente. Después lo intercalé un poco siguiendo una cierta forma asociativa, una sensación de que el cuento rodaba de esa manera.
J.O.: Fluye muy bien el cuento, se lee muy bien, las secuencias van armándose con vivacidad.
A.T.T.: Pero lo que guiaba al relato era el orden cronológico. La secuencia histórica que empieza en los sesenta con la lucha armada, luego los setenta, que son la época perezjimenista, a la que yo le di bastante importancia; y hay muchos saltos, aunque el siglo XIX no lo toqué demasiado.
J.O.: ¿Tenías también el propósito de hacer una novela cuyo centro estuviera ocupado por la experiencia femenina venezolana? ¿Había una intención crítica o fue apareciendo el tema con los personajes?
A.T.T.: Yo creo que fue apareciendo. Tú hablaste del asunto de la voz y de la escritura; pienso ahora, que aparecían porque me parece que parten de mi experiencia, que la voz de la mujer no tiene nunca espacio; o quizás, en las mujeres de esas generaciones no tenía un espacio, y es una voz siempre oculta, una voz que está siempre debajo. Yo le di un papel más relevante, porque ellas son las que cuentan, los hombres no lo hacen, vienen en las cartas o en los diarios; pero esta voz es más protagónica porque está hablando.
J.O.: ¿Y cómo se fue armando el personaje central, la joven, la narradora que va articulando el relato?
A.T.T.: Yo la vería como un testigo. Por eso es que el personaje central no tiene nombre, pero tampoco tiene un argumento; o sea, su vida no es relatada, quizás hay algunas anécdotas que parcialmente la tocan, pero la idea que yo tenía era la de un testigo, de alguien que puede ver y, de alguna forma, juzgar o presentar; pero que trata de mostrarle a otro lo que está pasando, no su propia vida, sino un espejo de cosas que registra desde su óptica.
J.O.: ¿Qué dificultades te presentó el relato? ¿Fue más complicado de manejar por su misma fluidez?
A.T.T.: No, lo más difícil de manejar era lo que yo llamo armar el rompecabezas. Yo creo que eso es lo más difícil dentro de una novela, de cualquier novela, porque de pronto hay episodios de los que puedes estar más o menos convencido, pero el problema de una novela no es un episodio; es decir, la novela no se puede basar en dos o tres cosas que estén bien; es un edificio, y todo el edificio tiene que sostenerse. Por eso, lo más difícil es cuando empiezas a armar las piezas que sobran, piezas que no pegan, piezas que se repiten, que son incongruentes.
J.O.: Y al mismo tiempo, la novela es un árbol genealógico, otro principio de orden.
A.T.T.: Yo lo hice así creo que para no perderme dentro de los cuentos y de las épocas; para recordar quién estaba casada con quién. Es decir, yo armé la novela a partir de los personajes, aunque todo era modificable porque, al fin y al cabo, es una narración. Me tomó alrededor de dos años escribirla. Este modelo genealógico, por lo demás, venía de mi propia observación, de mi familia y de familias de otras personas; un poco, como creo que uno toma los personajes, o yo los tomo así. O sea que son aspectos de distintos personajes que se condensan y producen uno.
J.O.: Quiere decir que los personajes de esta novela tienen antecedentes en la realidad, son posibles. ¿Hay alguno que sea sólo imaginario?
A.T.T.: Fíjate, yo creo que no hay nunca un personaje que sea totalmente imaginario; no creo que haya un personaje sólo imaginario, o sea, que el ser humano no puede imaginar algo desde cero, no es posible psíquicamente. Pero, digamos, puede ser más o menos imaginario. ¿Quién sería totalmente imaginario? ; el más imaginario debe ser el muerto, indudablemente, el personaje que habla muerto.
También está el Sr. Laing, que no tiene un referente para mí, ni tampoco tiene una explicación, me parece ahora que es como el sin sentido. Aunque de pronto remite a un psiquiatra muy famoso, de ese nombre, quien no tiene nada que ver con la novela.
J.O.: También se puede decir que es un personaje que la novela crea para terminar. Lo más difícil de terminar una novela llena de historias familiares (es casi un siglo) debe ser, imagino, terminarla imparcialmente. Pero, ahora que mencionas la psiquiatría, no podemos olvidar tu profesión de psiquiatra; ¿dirías que las historias de vida en la novela tienen alguna relación con la práctica analítica de los relatos de vida?
A.T.T.: Sí, bueno, sí tiene importancia, yo creo; en el sentido de que yo tenía, sobre todo en ese momento, que era un momento en que yo trabajaba muy intensamente en la práctica, tenía, digamos, como modelo de mi trabajo el escuchar el relato de otro; y escuchar el relato de otro para darle un sentido a ese relato y para integrarlo dentro de otra cosa, digamos, dentro de un esquema de comprensión. Entonces, creo que ese modelo yo lo tenía por una experiencia de trabajo, una experiencia de formación.
J.O.: Una frase que citas en la página 154: "Chivo que se devuelve se esnuca." ¿Se "esnuca" ocurre por desnuca?
A.T.T.: Sí. Pierde la cabeza. Por eso, una vez tomada la decisión hay que seguir adelante.
J.O.: Pero Marisol, que es la que más adelante quiere seguir, me pareció también el personaje más literario.
A.T.T.: Ese es un personaje muy ficcional, pero era una suposición de que ella ideológicamente debía entrar en lo que fue, digamos, la lucha de los sesenta; y debía entrar en una posición de izquierda que ella misma, después, va de una forma perdiendo.
J.O.: Evidentemente aceptarías el calificativo de novela política para El exilio del tiempo.
A.T.T.: Sí, sí lo aceptaría. No es una historia fabulada. Creo que tengo un concepto muy claro de eso, porque tuve una gran amistad personal con Francisco Herrera Luque, y tuvimos la oportunidad de conversarlo; la historia fabulada sería, por ejemplo, si yo tomo a Juan Vicente Gómez y fabulo lo que es la vida de Juan Vicente Gómez, es decir, deformo la historia al incluir elementos de una ficción que yo supongo le va a dar más realidad que la que pudiera darle un texto historiográfico; pero yo no pongo los personajes históricos, está la dictadura de Gómez como un hecho historiográfico. En el caso de mi novela, la dictadura de Pérez Jiménez es un hecho histórico, pero yo no invento al personaje de Pérez Jiménez, yo no le doy nada a fabular a Marcos Pérez Jiménez, sino que consigno los efectos que tuvo la dictadura en un personaje de ficción. Entonces, en ese sentido la historia no está tocada, la historia está, digamos, atrás, atrás de la ficción ocurriendo. Por cierto, me pasó una cosa muy graciosa; un lector de la novela me dijo: "Usted metió allí a mi abuela;" yo me quedé paralizada, le dije: "¿a quién?; y me dijo: "Flor de María Gómez, porque yo soy nieta de Flor de María Gómez". Estaba encantada.
J.O.: Me da la impresión de que la novela postula que la única libertad posible de la mujer es la cultura, porque es la única fuerza que es más poderosa que la mecánica social, ya que la socialización convierte a las mujeres en seres que perpetúan el sistema que las esclaviza. Pero ¿quiénes son las mujeres que rompen el sistema? Una que quiere ser pintora, otra que quiere dedicarse al teatro y la que, al final, va a escribir una novela. Son tres gestos de mujeres artistas. Todas han fracasado, menos la última, que finalmente escribe su primera frase; yo creo que es formidable esta idea de que la novela termine con la primera frase de una próxima novela que no está aquí; o sea, que esta novela, de la cual ella ha sido testigo, le ha construido su identidad para liberarla y, al final, esta frase es la prueba de que va a tener una vida propia. ¿Estás de acuerdo?
A.T.T.: Sí, sí, muchísimo. Quiero decirte que un autor que a mí me gustó mucho, que disfruté enormemente, cuya novela yo tenía en un sentido de modelo, es Alfredo Bryce Echenique y Un mundo para Julius que era muy cercana a nosotros. No estoy segura de que la aristocracia peruana sea similar a la burguesía venezolana, creo que tampoco son parecidas; pero indudablemente en esa novela se descubre que son mundos muy próximos.

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Xi, busca performance en la economía china para controlar hemisferio occidental

El presidente chino Xi, teniendo en cuenta su liderazgo en el gobierno chino, se ha vuelto más estudioso de las leyes y, entre sus textos significativos esta el libro Azul del comandante, Hugo Chávez Frías y las reflexiones sobre el Socialismo del Siglo XXI, a su vez, los artículos fundamentales del libro rojo de Mao Zadong. El liderazgo de Jinping en el continente latino es absoluto, porque las políticas públicas chinas son de autoridad ideológica y el partido comunista chino debe reaperturas a nuevos liderazgos y, con esta base lograr cambios económicos que favoreciese la economía estratégica.

El mercado, debe asegurar su asignación en base a las reformas y, el asunto es de recursos para fomentar ideales de bienestar social, Es cuestión de análisis y descartar todo lo negativo en cuanto a la participación de los ciudadanos en ese crecimiento económico, de todas maneras, cada región tiene su fortaleza expresada en los gobiernos locales.

Todo, lo expresado por Xi, es dado en la esfera económica y el partido comunista está obligada a emprender la tarea de satisfacer la demanda de consumo de los residentes en un eje territorial, ya que el financiamiento tiene su influencia en el registro habitacional y la liberación de precios al consumidor, en base a una diversidad de proyectos ya ejecutados y que se han consolidado en el hacer de cada grupo familiar. La idea es fortalecer el crecimiento económico, en base a lo social. Es un caso de interpretación y percepción de los actos.

Las estadísticas, están presentes. Se debe integrar la industria, telefonía, empresas, instituciones del agua como la ciudadanía común para afianzar una alianza nacional e internacional de los países miembros de un organismo internacional para lograr mediante los proyectos de ley, una verdadera aplicación de la economía digital y mediante internet llevar a cada segmento de la población los productos comestibles que necesitan para su sobrevivencia, sin necesidad de privatizarlos, sino mediante programas mixtos lograr una seguridad social y no bloquear esos beneficios.

Xi, solo exige una mayor vigilancia en la economía digital. El tema económico es muy vidrioso y resbaladizo, pero la idea es avanzar a una alianza estratégica e imperial para defenderse de los ataques y ofensivas de otras economías que resultan prejuiciosas hacia el Cono Sur, como son los alimentos procesados en plantas genéricas sin supervisión sanitaria, elaboración de alimentos plásticos, utilización de insecticidas, consumo de alimentos transgénicos.

El punto álgido es la fijación de los niveles arancelarios y que le permita a cada país, un mínimo de importaciones y revisión de los precios a nivel internacional. Es cuestión de establecer reglas comerciales e incluir medidas específicas que permitan favorecer a los sectores agrícolas más humildes, es un derecho de los países débiles como emergentes ser reconocidos por los Imperios y que no existan puntos de inflexión, como consecuencia de la defensa energética de las posturas del Sur.

Hay que cultivar la tierra y, cambiar muchas cosas, para alimentarnos necesitamos papas, camotes, cebollas, tomates, arroz y frijoles. Por esto, la agricultura es fundamental, no importando los espacios reducidos para el cultivo. Por el cambio climático, necesitamos comuneros que sepan utilizar los procesos de producción sostenibles y las proyecciones sobre el crecimiento que tendrá la población mundial en las próximas décadas. En este caso, lograr el incremento y rendimiento de la producción agrícola es vital. De allí que, las estimaciones mundiales dadas por China, permitirá romper con las fronteras chinas para avanzar de una manera definida al sostenimiento de una población. Es un reto complejo, con una perspectiva de desarrollo que demanda de productos agrícolas.

África, debe ser desarrollada y el Sur de Asia. El gran desafío es América Latina con pie en Argentina y Venezuela. Pero, estas regiones, jamás deben ser sometidas a experimentaciones agrícolas.

Desde hace algún tiempo se oye hablar de la agricultura del futuro y en la región como en otras partes del mundo se analiza e investiga cómo solventar los problemas de desabastecimiento de alimentos, de nuestra era.

Mientras la población mundial crece aceleradamente, ya somos más de 7 mil millones de personas en el planeta, la comida sigue siendo el principal dolor de cabeza de muchos pueblos que no pueden solventar la demanda progresiva de sus alimentos. Es de vieja data que la caza fue una práctica que evitó que el hombre primitivo muriera de hambre, no obstante, desde la creación de la agricultura unos 8000 años AC, allá por Oriente Medio, esta ha sufrido una constante reinvención ya que las personas han tenido que ir adaptándose a los cambios que exige la humanidad que no se cansa de demandar comida para la subsistencia de la raza.

Muchos han sido los desafíos desde entonces, cuidar al extremo los cultivos no solo de otras tribus hambrientas o de las plagas destructoras sino también entender los ciclos de las siembras y las estaciones del año para esparcir los sembradíos en tiempos adecuados.

Desde la aparición de la mecanización y el uso de motores, tractores y demás maquinaria para el cultivo a gran escala, en Latinoamérica hemos quedado prácticamente al límite de la revolución agrícola, pues al campesino mal equipado no le queda otra que arreglárselas como pueda con su sistema de producción ineficiente y quedar expuesto a una competencia cada vez más intensa de quienes se han tecnificado y son hoy, más productivos.

En los últimos 100 años, la industria alimentaria ha avanzado a pasos agigantados. Hoy en día, más de tres cuartas partes de los estantes de los supermercados están abastecidos con alimentos envasados y procesados. Estos alimentos, enlatados y envasados en la mayoría de los casos, se pueden preparar rápidamente mediante frituras o gracias a nuestro amigo el microondas. Sin embargo, hay más de 3.000 productos químicos que se añaden a ellos a propósito para hacerlos “comestibles” durante más tiempo, la mayoría de ellos contribuyendo a la acidificación del pH del cuerpo y acelerando la pérdida ósea.

En las estanterías de los grandes mercados, nos acostumbran a las bandejas, desde productos cárnicos hasta verduras. Para estar en esos envases y congelados, se les da una protección con substancias desagradables, son aditivos que dañan nuestros tejidos musculares y óseos, los cuales antes de ser impregnados a los alimentos van a una cámara con gas de amoniaco, convirtiéndolos en un alimento artificial.

Por ejemplo, bien es cierto que no todas las carnes picadas la tienen, en caso de querer carne molida, mejor que vayas a una carnicería para que el dependiente te la prepare a base de carne buena. Si vas a adquirir verduras, que estén sueltas y limpias.

Ahora, para alimentar a una mayor cantidad de población, vienen utilizando plásticos. Algunos industriales se están atreviendo a esto, sobremodo, a los productos cárnicos de salchichas y hamburguesas, como arroz. lo que resulta peligroso para la salud, además de los aditivos tóxicos.

China, levanta una alerta a sus industrias para asegurarse de que se mantengan alejados de este peligroso y grotesco negocio que perjudica la cadena alimentaria.

La Comisión Europea ha publicado recientemente la esperada legislación sobre plásticos de un solo uso. Aunque dicha legislación introduce medidas sin precedentes para reducir los residuos plásticos, todavía necesita muchas mejoras.

los lugares más remotos del planeta, como el Ártico, las profundidades marinas o las islas desiertas, están llenos de residuos plásticos. La UE puede desempeñar un papel fundamental en la lucha por un mundo sin plásticos.

El acuerdo de París sobre el clima demostró que, si Europa no da un paso al frente, no es posible el cambio. La UE debe poner en marcha una estrategia efectiva en materia de residuos plásticos para que otros países sigan su ejemplo.

Bajo este esquema no tan alentador y tomando en cuenta que hoy día el avance en tecnología es muy significativo debido a que la maquinaria está reemplazando la mano de obra, es normal temer que el agricultor tradicional pueda desaparecer, pero, para el Dr., Juan Carlos Rosas, profesor pleno de la Escuela Agrícola Panamericana el Zamorano de Honduras, esto no es más que una utopía; “el agricultor tradicional va tener que ir cambiando, evolucionando e integrando sus conocimientos con tecnología y nuevas técnicas para que pueda adaptarlas a su propia condición” Rosas, también sostiene que es importante que parte de la población que ha emigrado a las ciudades decida volver al campo y poner nuevamente las manos en la tierra, trabajarla para poder solventar las necesidades alimentarias. Y es que, según él, este es el mejor momento para hacerlo combinando tecnología y conocimiento ancestral como base para desarrollar nuevas técnicas de siembra, pero no es copiando modelos de progreso de otros continentes sino creando nuevos sistemas que sean compatibles con nuestro tipo de suelo.

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Campa sobre el espaldar el crepúsculo marino

Campa sobre el espaldar el crepúsculo marino
Siria, un acertijo

Golondrina, tejado de luz.

Hombres que Hacen Historia

Iván Duque Marquéz

Gustavo Petro, no puede ser presidente de Colombia, ha demostrado sser un pestilente demagogo y que niega su amistad con Hugo Chávez Frías, nuestro presidente fallecido y difama de nuestro presidente, Nicolás Maduro Moros. Lo que sí es conocido, su carrera política desde su posición de líder en el movimiento guerrillero M-19, es que desea ser presidente de la República de Colombia

La ignorancia selectiva de Petro sobre cifras y hechos económicos es su principal arma populista. ¿Por qué no les habrá dicho a sus seguidores que las exportaciones de aguacates no superan los US$50 millones anuales (a pesar del TLC con Estados Unidos), mientras que las del petróleo y carbón bordean los US$20.000 millones anuales? ¿Por qué Petro no habrá mencionado que la productividad del país ha estado estancada en la última década y, por lo tanto, la economía colapsaría si pretende forzar más trabajadores en las fábricas o el campo? ¿Por qué no cuenta que los servicios de salud más deficientes son precisamente los que carecen de un sistema EPS-IPS (como el de los maestros), invitando a revivir las corruptelas del antiguo ISS? La respuesta es que los demagogos fundamentan sus fantasías en la mentira e ignorancia selectiva.

Otra característica de los gobernantes populistas ha sido generar burocracias para asegurar a futuro una fuente de votos cautivos. Pues bien, eso fue precisamente lo que montó Petro en las entidades públicas de Bogotá y que tantos dolores de cabeza le ha generado a la buena Administración Peñalosa a la hora de desmontar nóminas insostenibles.

No olvidemos que esta ha sido la principal fuente de la debacle argentina, donde el presidente Macri aún hoy tiene serias dificultades para achicar la excesiva burocracia y ajustar el costo de los servicios a niveles que hagan viables las empresas que por décadas saquearon los peronistas.

Otro falso discurso Petrista ha sido que Duque trabajará en pro de la mayor desigualdad a través de adoptar impuestos regresivos. Aquí lo factual, para aquellos que se acercan a Petro desde la arista de la Paz-Santista, es que fue a Santos II el que le tocó aplicar ese libreto a través de la Ley 1819 de 2016, subiendo el IVA a 19% y bajando las tasas corporativas de 53% a 33%.

Pero esto se hizo precisamente para atraer mayor inversión y generar más empleo.

Entonces nos dice el falso Petro que entrará a gravar la tenencia ociosa de la tierra, pero sin vías y seguridad esta no podrá ser rentable como para que sea una fuente de mayores ingresos. Claro que en este último frente queda mucho por hacer y así hacer del campo no solo fuente de empleo, sino también de base tributaria, que es precisamente el desafío del posconflicto.

Se requiere eliminar exenciones tributarias y luchar contra la evasión-elusión; estos son los grandes temas ausentes en Petro, pues solo habla de un trasnochado socialismo-bolivariano donde pululan los subsidios (universidades para todos gratis). Pero él no presta atención a los riesgos fiscales y de hiperinflación, que han sido el común denominador del gobierno populista de Venezuela.

Ante el escenario de incertidumbre y desconcierto que dejaron los resultados de la primera vuelta de elecciones presidenciales en Colombia; también se tienen dos certezas; la primera que el miedo es el protagonista de la democracia en el país y que la visión dualista continúa alimentando la polarización.

Estas dos certezas en este escenario de incertidumbre son los síntomas ahora visibles de un país que está en proceso de comprender qué es construir paz.

El miedo ha sido el ganador de las elecciones, fue el centro de la narrativa que llevó a muchas personas a definir su voto, ahora, el miedo continúa siendo el protagonista frente a la decisión de extremos en la cual se encuentran los 36 millones de colombianos aptos para votar, porque los simpatizantes de cada extremo temen que gane el opuesto, y los que están en el centro temen que gane alguno de los extremos.

La segunda certeza es que aún prima la polarización, ya que, aunque se propusieron nuevas posibilidades intermedias, que acogimos la cuarta parte de los votantes, fue evidente que no alcanzó para iniciar un camino sin extremos y desencuentros.

El miedo y la polarización son características propias de países que han vivido conflictos prolongados, como es el caso de Colombia; donde la población está dispuesta a ceder la libertad por ganar orden y seguridad; donde las ciudadanías del miedo se alimentan del temor imaginario a que se repitan las violencias vividas; donde la desconfianza impide creer que se puede evolucionar; donde los intereses individuales ganados por la minoría están por encima del bien común; donde hay una cultura de invisibilizar los verdaderos problemas y además naturalizarlos, y donde la falta de esperanza inmoviliza las acciones constructivas.

Colombia es un país que ha vivido en conflicto por más de cinco décadas y está permeado de una cultura de dualismo entre el bien y el mal, o entre estar a favor o en contra; aspecto que es visible en los diálogos cotidianos donde priman los juicios de valor que llevan a construir bandos, división y polarización; creando fronteras y posiciones que pareciesen irreconciliables.

.En palabras de Lederach, es movilizar la imaginación, elevar a un nuevo nivel las relaciones, suspender los juicios de valor al negarse a forzar historias artificiales e incluso sin fundamento que han llevado a la polarización social.

Lo que hoy paradójicamente está dividiendo es lo que en esencia los debería de unir y es la paz; porque esta no tiene dueño político, es de todos y se hace entre todos. “La paz es un asunto humano y solo funciona si la sociedad entera la toma en sus manos o, de lo contrario, no es posible conseguirla” (Padre de Roux).

Comprender los resultados electorales con una mirada más allá de un voto, debe permitir visualizar que la democracia no es solo un acto electoral, es recuperar la capacidad de involucramiento de los 50 millones de colombianos para imaginar y generar iniciativas constructivas desde la ciudadanía para erradicar ciclos destructivos. Es en pocas palabras atreverse a construir paz desde la acción y la vigilancia del estilo de gobernanza de quien resulte electo presidente, para no permitir retrocesos en el camino ganado en la recuperación del valor de la vida.

La razón por la cual Iván Duque Márquez merece un voto de confianza, entre las opciones válidas de la segunda vuelta electoral , es porque primordialmente no será un presidente para el posconflicto, sino para el nuevo país. O no precisamente para el “nuevo país”, sino para aquella nación que durante décadas quiso prosperar a un ritmo mayor, con fundamento en sus empresarios, sus estudiantes, sus obreros, sus mujeres y sus campesinos, pero no pudo hacerlo por cuenta de la conspiración permanente fraguada al alero de una violencia aparentemente política que, a todas luces estéril, horadó trágicamente la dinámica social, le restó energía al bienestar general e impidió concentrar buena parte de la atención en los verdaderos problemas nacionales.

En ese sentido, Duque representa una mentalidad fresca que, como elemento característico, proviene de todo aquello que se quiso lograr con la Constitución de 1991, a partir de la fecunda explosión estudiantil de entonces y cuya pretensión, desde su origen, fue hacer un país adecuado a los tiempos contemporáneos.

Colombia

La Tecla Fértil

Petro y el odre de la miseria o riquismo en la ruta bolivariana

El ideario liberal se centra en la doctrina socialista para darle migajas a los pobres e ir destruyendo su estructura socioeconómica. En consecuencia, más allá de la ideología nos enfrentamos a una economía expansiva, donde los hombres en armas- colectivos, militares y narcotráfico- desean alimentarse de sus esencias, como de las riquezas que se originan en ella.

Un amplio sector del mundo político latino, busca recrearse en torno a las ideas de un mundo alcanzable con un pequeño esfuerzo y, para ello, no es necesario seguir estudiando Ciencias Políticas en los centros de educación superior.

El liberalismo moderno, en posturas como la del filósofo John Rawls, está fundamentado en el principio de igualdad de oportunidades; esto es, las diferencias de ingreso y riqueza son aceptables si son resultado de desempeños diferentes y no de condiciones iniciales desiguales.

Esto obliga, por ejemplo, a una educación universal inicial de calidad. Igualmente, la economía de mercado parte de la defensa de libertades económicas para toda la ciudadanía, ideal que es imposible de alcanzar, si un amplio sector de la población está excluido de los principales mercados. Así, en materia de trabajo, Petro propone una mayor cualificación y formalización, lo que permitiría ampliar y mejorar la oferta laboral. En cuanto a las pequeñas y medianas empresas, su propuesta va hacia el fortalecimiento del acceso al crédito, de tal manera que estas puedan acceder al mercado financiero legal y no al llamado “gota a gota”, como ocurre actualmente.

En términos de crecimiento económico, el candidato de la Colombia Humana promueve estímulos a la industria y la agricultura, así como una mayor diversificación exportadora para que el país dependa cada vez menos de los ingresos generados por la extracción minera y petrolera.

En cuanto a las tierras, Petro apuesta por medidas para mejorar su productividad, con iniciativas como la implementación del catastro multipropósito y la revisión del impuesto predial rural, con tarifas crecientes en función del área de los terrenos, las condiciones de producción y la relación entre la vocación y el uso del suelo. Por su parte, en materia de defensa de la propiedad privada, su propuesta es lo ya consignado en la Constitución, que tiene un claro espíritu liberal y que coincide con lo que se hace en muchos países desarrollados.

Adicionalmente, Petro propone la construcción o el mejoramiento de la infraestructura productiva y de transporte, de tal manera que se reduzcan los costos de producción e intermediación, y se contribuya al cierre de brechas entre el país urbano y el rural.

En temas como estos, por no hablar de la agenda ambiental y de paz, la agenda de Petro apunta a una mayor inclusión y libertad económica en el marco del modelo de economía de mercado; todo esto contrasta con el modelo anticompetitivo de favoritismo en la asignación de subsidios y zonas francas, y programas que el país ya conoce, como agro ingreso seguro.

Solo con una inclusión amplia de la ciudadanía se puede garantizar que los principios liberales subyacentes al libre mercado funcionen para todos los colombianos. Por estas razones, así como por la defensa de las libertades políticas, mi voto en segunda vuelta será por Gustavo Petro.

Pero, hay una realidad triste, esta agenda es muy parecida la del comandante Hugo Chávez Frías que tenía un carácter de proyecto y tiene como inicio Nicaragua hasta la Argentina, que, incluía Brasil, los presidentes de Venezuela, Bolivia, Brasil, Nicaragua y Ecuador se aburguesaron y solo tenían un deseo en el corazón, perpetuarse en el poder y llevar el pueblo hacia la ruta de la miseria

Los colombianos tienen una cita con la democracia el próximo domingo 17 de junio para elegir al nuevo presidente de la República, en un ambiente de paz, luego de un conflicto armado no internacional de más de medio siglo que les hizo matar entre ellos, a muchos ciudadanos inocentes y el candidato Gustavo Petro, tiene un expediente engavetado y dado por desaparecido ante las amenazas del antiguo movimiento izquierdista M-19. Por primera vez en la historia nacional, el electorado tiene la opción de escoger entre un bloque de centroderecha y un bloque de centroizquierda plagado de gente sin conciencia ideológica

Es un fenómeno político nuevo en la vida nacional. La paz da apertura a un escenario de discusión de distintas alternativas políticas con niveles de razonabilidad igualmente variables.

La paz fortalece la democracia, la paz es la esencia de la democracia. “Es el reino de la sociedad abierta”, enseña Karl Popper en Después de La sociedad abierta. No es más que tolerancia, pluralismo en el que las diferencias individuales son permitidas, respetadas y garantizadas.

Aquí, en los países andinos no se puede hablar del pasado, hay una sola realidad, los países deben reflejar un pensamiento en común para avalar un criterio único y dejar los tabúes a un lado y ser artífices de nuestro propio destino, en vez de ser profeta.

Lo pactado es ley para las partes. Por otro lado, ya en un ambiente de paz, no se justifica conservar las instituciones políticas que condujeron a las guerras en el país. Las malas instituciones políticas constituyen el caldo de cultivo de los conflictos armados no internacionales. Este es un asunto que la centroderecha y la izquierda no han tocado. Hay que tocarlo. El nuevo presidente de la República, si tiene vocación de paz, debe regionalizar el país. La paz y la democracia se construyen con descentralización política.

Debe deslindarse del proyecto bolivariano, quien es instrumentado en parte por un hombre que predica paz, pero detrás hay un hostigamiento hacia la sociedad civil, cuando los movimientos de izquierda deben reflejar un nuevo modelo de argumentaciones.

Así que ya comenzó la guerra comercial y miren que es una guerra comercial tonta.

La justificación oficial —y jurídica— para los aranceles al acero y el aluminio es la “seguridad nacional”. Este es un razonamiento claramente engañoso, dado que las principales víctimas directas son nuestros aliados democráticos. Sin embargo, al presidente Trump y compañía aparentemente no les importa decir mentiras tratándose de la política económica, debido a que eso es lo que hacen en todo. Si la política diera como resultado empleos que Trump pudiera ‘trompetear’, considerarían que es justa.

¿Será así?

Hay que preguntarles a los traidores de la MUD, que son las tarjetas habientes del oficialismo y, ya no es el problema de izquierda, es de un grupo de hombres que bajo la sombra del militarismo controlan las ramificaciones del poder. Ernesto Guevara de La Serna se dio cuenta en el África de esta situación y se lo reflejo a Fidel Alejandro Castro Ruz, pero, el pensamiento del máximo líder izquierdista estaba anclado en el pasado. Obvió que en Suramérica, vivieron tres hombres para liberarla, Sebastián Francisco de Miranda, Ernesto- Che- Guevara y Hugo Chávez Frías, Simón Bolívar y los generales de nuestra historia latina fueron figuras circunstanciales de un momento histórico. Antonio José de Sucre endolsó la doctrina jurídica y política de Miranda y la guerrerista de Bolívar, pero, un error suyo lo encamino a la muerte.

La nueva política, es economía. Llegamos al punto en el que ser un economista con afiliación partidista nos pone en apuros. La respuesta correcta sobre los efectos de la política — cualquier política comercial, sin importar qué tan bien o mal concebida esté— en la creación (o destrucción) de empleos es que son básicamente nulos.

¿Por qué? En este momento, la Reserva Federal está aumentando las tasas de interés gradualmente, porque cree que el empleo es más o menos total. Incluso si los aranceles fueran expansionarios, eso solo haría que la Reserva Federal aumentara las tasas más rápido, lo cual, a su vez, desplazaría trabajos en otras industrias: el aumento de las tasas de interés dañaría la construcción, el dólar se haría más fuerte, lo cual haría que la industria manufacturera estadounidense fuera menos competitiva, y así sucesivamente. Así que toda mi capacitación profesional quiere que deseche la pregunta de los empleos por ser equivocada.

Aquí, en el Sur debemos pasar a una etapa de producción agrícola y enlazarla con una fase de industrialización. Los alimentos procesados y el plástico vienen dañando la parte emotiva y sanitaria de nuestra población y ya alcanza al indigenismo.

No obstante, me parece que este es un caso en el que la macroeconomía, aunque creo que es adecuada, se interpone para que el debate sea fructífero. Queremos saber si la guerra comercial de Trump va a ser directamente expansionaría o contraccionaria; es decir, si añadirá o eliminará empleos que mantengan la política monetaria constante, aun cuando sabemos que la política monetaria no será constante.

En este partícula, quien maneja estas herramientas de intercambio comercial es Iván Duque, porque los Imperios no quieren saber absolutamente nada de izquierdismo por la tozudez de sus dirigentes.

La respuesta, casi con toda seguridad, es que esta guerra comercial en realidad disminuirá los empleos, no los creará, por dos razones.

La primera es que Trump está aplicando aranceles a bienes intermedios; es decir, bienes que se usan como insumos en la producción de otras cosas, algunas de las cuales compiten en los mercados mundiales. Para decirlo con mayor claridad, la producción de automóviles y otros bienes duraderos manufacturados aumentará de precio, lo cual significa que estos productos se venderán menos. Así que, sin importar los beneficios en el empleo que haya en el sector de los metales primarios, se contrarrestarán con la pérdida de empleos en industrias derivadas.

Segunda, otros países actuarán en represalia en contra de las exportaciones estadounidenses, lo cual nos costará empleos casi en todo, desde las motocicletas hasta las salchichas. En cierto sentido, esta situación me recuerda los aranceles al acero del presidente George W. Bush, que en parte estaban motivados por la soberbia: el gobierno de Bush veía a Estados Unidos como una superpotencia inalterable en el mundo, lo cual era cierto hablando militarmente. No obstante, los funcionarios no reconocieron que de ninguna forma teníamos el mismo dominio en economía y comercio, y que teníamos mucho que perder en un conflicto comercial. De inmediato recibieron una lección de una Unión Europea molesta y se retractaron.

En el caso de Trump, me parece que es un tipo distinto de delirio: se imagina que, debido a que tenemos déficits comerciales en el Sur, pues importamos más de otros países de lo que nos venden a nosotros, tenemos poco que perder, y el resto del mundo pronto se someterá a su voluntad, pero está mal, al menos por cuatro motivos.

Primero, aunque exportamos menos de lo que importamos, sí exportamos mucho; la represalia comercial de ajuste de cuentas dañará a muchos trabajadores estadounidenses (en especial a los agricultores), muchos de los cuales votaron por Trump y ahora se sentirán traicionados.

Segundo, el comercio moderno es complicado, no son solo países que se venden productos terminados entre sí, es una cuestión de complejas cadenas de valor, que la guerra comercial de Trump alterará. Esto producirá muchos perdedores estadounidenses, incluso si no están empleados directamente en la producción de los bienes exportados.

Tercero, si avanza más, la guerra comercial aumentará los precios de los consumidores. En una época en la que Trump está buscando desesperadamente convencer a las familias ordinarias de que obtuvieron algo de su recorte fiscal, cualquier mínimo beneficio que pudieran haber recibido no tardaría mucho en desaparecer si se da una guerra comercial.

Por último, y me parece que esto es realmente importante, estamos lidiando con países de verdad, principalmente con democracias. Los países de verdad tienen política de verdad. Tienen orgullo. A sus electores verdaderamente les disgusta Trump. Esto quiere decir que incluso si sus líderes quieren hacer concesiones, sus electores probablemente no lo permitirán.

Pensemos en el caso de Canadá, un vecino pequeño y respetable que podría salir muy perjudicado de una guerra comercial con su enorme vecino. Se podría pensar que esto intimidaría a los canadienses mucho más fácilmente que a la Unión Europea, que es una superpotencia económica a la par que nosotros en Latinoamérica. Sin embargo, incluso si el gobierno de Trudeau estuviera inclinado a ceder (hasta ahora, los funcionarios de alto nivel como Chrystia Freeland suenan más molestos de lo que los habíamos escuchado antes), enfrentaría una enorme respuesta negativa de los electores canadienses por cualquier acto que se pudiera interpretar como sumisión ante el acosador vil que tienen de vecino.

Así que este es un conflicto económico extraordinariamente tonto en el cual adentrarse. La situación en esta guerra comercial no necesariamente se desarrollará en beneficio de Trump.

Por esto, Colombia debe definirse bien, en este proceso electoral, donde la gesta es de carácter histórico.


Duque, el favorito

Duque, el favorito
ID, EL FUTURO ECUANIME

Un presidente para Latinoamerica

Un presidente para Latinoamerica
La palabra es una voz, donde soñamos luces

La deslealtad y traición a un pensamiento unitario e integracionista en el Sur.

.Asidero

Duque, Una victoria neogranadina hacia el hombre republicano

Las elecciones de Colombia son históricas y vemos a un ex presidente Juan Manuel Santos totalmente derrotado, aunque siempre quiso ser un guerrillero agazapado para darle la mano a un Fidel Alejandro Castro Ruz que, em algún momento confió en él. No pudo ventear a Gustavo Petro, un liderazgo fresco en ese gran Estado que comprende la Nueva Granada, pero, ya en política jamás puede existir dualidades inconexas. Su ligue con Las Fuerzas Armadas Bolivarianas Revolucionarias y el Movimiento M-19 fue determinante en los resultados.

Sin duda, la actitud de nuestro presidente, Nicolás Maduro Moros ha sido de inanición para los movimientos de izquierda en el Cono Sur y el mismo desconocimiento de la historia política universal. El presidente y comandante, Hugo Chávez Frías tuvo que ir a Inglaterra para entrevistarse con Toni Blair, luego en un presuroso viaje a España, dialogar con el General Marcos Pérez Jiménez, constructor de la Gran Venezuela y otro Pérez prosiguió su obra, años más tarde para asentar nuestra identidad aborigen y clasista, me refiero a Carlos Andrés, hasta llegar a un decreto crucial, la nacionalización de nuestra industria petrolera. Pero Chávez se trajo estos dos grandes proyectos, uno ideológico, tal como lo había planteado para Suramérica, Ernesto Guevara de La Serna, mejor conocido como el Che. Y el otro de organizar el país hacia una fase de construcción de obras para lograr un ciclo de progresismo genérico.

De otra parte, claro está, aun pervive el ínfimo caudal conseguido por el Partido Liberal, en la primera vuelta presidencial; registro, a no dudarlo, que pesa como espada de Damocles en cualquier análisis. El doloroso episodio de ver a un partido histórico, compañero tradicional y combativo en la hechura republicana, reducido a la inanición, tal vez como ocurrió hace un siglo con los poderosos whigs, en el Reino Unido, es cosa que merecerá, en adelante, múltiples deliberaciones. Y que como entonces en la política británica, con la división sustitutiva y ya legendaria entre toriesy laboristas, modificará el espectro colombiano irreversiblemente entre el conservatismo global y la planificación normal. Porque en esa dirección lo que parecería estar concretándose, en el país, es un alinderamiento con ánimo de permanencia de un frente de tendencia conservadora y, del otro lado, un polo ampliado de matices de izquierda, incluidos los remanentes liberales. Esto, a no dudarlo, es una noticia de gran dimensión política en la historia nacional. Solo el dialogo sincero y sin preámbulos logra esto.

CHAVEZ, MUY ASTUTO, SIEMPRE DESEABA COLOCARSE EN LA MISMA LINEA DE PODER EN COLOMBIA PARA LOGRAR UN TRIUNFO DE LA IZQUIERDA A UNA SOLA VOZ, CON LA AYUDA DEL CONSERVADURISMO.

La izquierda ha sido derrotada en Colombia y, el resultado final, debe ser tomado en cuenta como una miopía de Timochenko que interpreto la democracia a su manera y, el respeto como madurez del pueblo colombiano es claro y conciso, desviarse a los extremos, es desvincular los derechos de un pueblo que, desea participar más en las urnas electorales. Sensible y sin la férula antidemocrática del voto obligatorio.

La izquierda, viene dando vuelos y saltos en Latinoamérica., en vez de mejorar las condiciones democráticas, busca empeorarlas y algunos de sus líderes y dirigentes de base, buscan activar la corruptela y hacer maniobras fraudulentas, como las bolsas de CLAPS en Venezuela. Un programa de protección social hacia el pueblo, creado por nuestro presidente Nicolás Maduro Moros para fortalecer las clases humildes y medias del país y existe un grupo de jefes de calle y coordinadores de sector que abren bolsas, se quedan de más, suman las casas vacías. Algo nocivo para un programa social protagonizado por gente de izquierda. Esto hay que acabarlo en toda su plenitud, en nuestro caso, el director José Ávila debe poner ojo aotovizor en Parque Valencia, Rafael Urdaneta y Flor Amarillo, los opositores al presidente Maduro distorsionan los principios de este hermoso proyecto.

Duque, esta llamado a mejorar las condiciones socialistas como democráticas del país colombiano. Atrás quedo el populismo y la mentira, como última verdad. Es el momento de hacer justicia y ser legales y equitativo hacia el Estado

Pero, en aras de la verdad, las armas que silenció a un alto precio, y hasta el mismo debate que suscitaron sus equívocos, nos interpela a todos y cada uno. Si no comparto su modelo, ¿Qué estoy haciendo yo por la reconciliación real entre los colombianos y venezolanos, somos una sola patria? Chávez, deseaba cumplir ese sueño de Bolívar.

El presidente Iván Duque no se debe a sus electores. No se puede dar el lujo de despreciar a quiénes va a gobernar, ni mucho menos de gobernar sólo para la mitad triunfante. Sería repetir la peor de las equivocaciones y darle un entierro de segunda a la democracia colombiana. El punto de partida debe ser la anhelada reconciliación. Tiene ante sí, el desafío de recordarnos lo que nos une como nación, para no seguir importando modelos foráneos de pensamiento y administración.

¿Cómo reconciliarnos? La fórmula la dejó el Papa Francisco en Cartagena, durante la última homilía de su visita a Colombia.

Nos invitó a todos a una reconciliación "desde abajo". A generar una corriente "contracultural de encuentro". "No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo..."(Evangelii gaudium)

A las víctimas las invitó a dar el primer paso hacia el hermano que las victimizó. "Para que quien lo dañó no se pierda”. Pero, recordó también que "Jesús en el Evangelio nos señala la posibilidad de que el otro se cierre, se niegue a cambiar, persista en su mal" y aseguró, refiriéndose al narcotráfico: "Condeno con firmeza esta lacra...”

Advirtió sobre "una aséptica legalidad pacifista que no tiene en cuenta la carne del hermano".

El Papa no pidió renunciar a la justicia: "...debemos estar preparados y sólidamente asentados en principios de justicia que en nada disminuyen la caridad".

"Jesús nos señala que este camino de reinserción en la comunidad comienza con un diálogo de a dos. Nada podrá reemplazar ese encuentro reparador...Las heridas hondas de la historia precisan necesariamente de instancias donde se haga justicia, se dé posibilidad a las víctimas de conocer la verdad, el daño sea convenientemente reparado y haya acciones claras para evitar que se repitan esos crímenes".

Esta es la fórmula de reconciliación, que nos dejó el Papa Francisco: “…se nos pide dar el paso del encuentro con los hermanos, atrevernos a una corrección que no quiere expulsar, sino integrar; se nos pide ser caritativamente firmes en aquello que no es negociable; en definitiva, la exigencia es construir la paz, “hablando no con la lengua, sino con manos y obras” (San Pedro Claver)

Ante los actuales retos sociales, el mandatario elegido está obligado a seguir orden de prioridades. Todas son igualmente exigentes e imponen entrar de lleno en cada una de las situaciones. Los marginados, se atienden con acciones, no con visitas y abrazos

Sin discusión, la fila la encabezan entre otras, la guerra anticorrupción, ajustes en Acuerdo de Paz, justicia a la justicia, reorganización en salud, fortalecimiento pensional, freno a tributación exagerada, mantener impulso al agro y, abrir compuertas al empleo.

dinero

dinero
el alma percibe sueños.

La Tecla Fértil

Asidero

Trump y Europa, quien caza al ratón del Medio Oriente

La política internacional viene siendo manejada bajo una sola tendencia con la esperanza de construir un nuevo mundo económico y, en el caso del Cono Sur, los pueblos indígenas y urbanos sepan que ha llegado el momento de fomentar al hombre republicano, más allá de sus ideas derechistas y izquierdistas, porque, el cuerpo de leyes de un país tiene un nivel integral. Lo que ha entorpecido los trámites para adecuar las Constituciones de cada país a una sola realidad geopolítica y territorial ha sido los movimientos migratorios como primer impacto, luego, las normas comunes de asilo en toda la Unión Europea. La crisis de los migrantes ha dado lugar a la necesidad de acciones y reformas adicionales para garantizar una seguridad fronteriza cierta.

La Organización de Naciones Unidas, (ONU), en los últimos diez años no atendió el asunto de los refugiados, menos el caso de los palestinos dispersados en el Medio Oriente, todo quedo en relanzar un proceso de paz creíble. Algo que resulto falso y ocasiono inestabilidad e incluso amenazas de inseguridad en toda la región del Mediterráneo. Pero, se tiene que conocer a la vez, los tiempos bíblicos, nada esta embuido en un callejón sin salida, la paz se construye con una base u plataforma espiritual, teniendo presente la geopolítica y territoriedad de las naciones. Donal Trump, es solo una consecuencia de las conversaciones anteriores a la II Guerras Mundial.

Los refugiados palestinos y quienes migran a cualquier territorio, fuera de sus tierras originarias, deben ser revisados en su documentación. Es indispensable para revisar los fondos dados por la Unión Europea y sus Estados miembros. De allí, parte el conversatorio necesario para lograr una afinidad con lo deseado por grupos familiares. Sin duda, estamos hablando de millones de personas. Hablo de dos millones y medio de refugiados en Líbano, ochocientos mil en Jordania, setecientos mil en Siria, un millón cien mil en La Franja de Gaza y novecientos mil en Cisjordania. Son ciudadanos con necesidades básicas como primarias con las que tratar, con hijos sin futuro.

A esto, debemos agregar los migrantes de Nicaragua y Venezuela, cuyos presidentes camaradas y con una sola razón ideológica, no quieren acceder a otras posiciones políticas, lo que viene originando inestabilidad social, porque, en vez de ser países progresistas, los mandos militares están en manos de un grupo de hombres provenientes de la derecha y la sociedad civil no tienen mandos.

Europa, debe definirse, en cuanto a sus relaciones internacionales, Las influencias externas la deterioran, más a España, donde José Luis Zapatero juega un papel fundamental, ya que permitió la entrada de migrantes islamitas en su territorio, cuando fue primer ministro y, estos grupos han fomentado desordenes en vías públicas, con un carácter netamente terrorista.

Pero, la dinámica social, nos orienta a una mayor movilidad social y visual, por las categorías económicas y políticas internacionales. Los flujos migratorios son más frecuentes y, los países anfitriones, tienen que dinamizarse porque el tema, es también religioso como radical, es otra cultura y cuyo precepto espiritual es el islamismo.

Aquí, radica la cuestión de autodefinición de Europa, la cual esta basada en un orden social, como un activo común definido en términos de prosperidad, bienestar y seguridad. Por los momentos, observamos allí un rechazo defensivo que, como un deseo de confrontación cultural debe definir, el núcleo fundador de los valores culturales, el problema permanece al tener que definir, que, es lo que realmente está siendo defendido. De este planteamiento surge un problema de identidad y definición política y, algunos diputados en Estados Unidos de Norteamérica acosan a Trump porque esta radicalizado, ya que no desea que islamitas ataquen a la infraestructura urbanística por un lado y el otro, a la sociedad civil con armas y explosivos.

En este sentido, el conflicto es amplio y se alarga, por sus referencias, legitimización. Constituye una etapa, como un destino que no ha alcanzado su cenit, una fase histórica por la que tiene que pasar Europa y los norteamericanos, donde se palian resultados con efectos dolorosos.

Debemos ser conscientes, sobre las condiciones favorables o no y sí los actores no se dirigen hacia una solución, el conflicto puede ser destructivo y llevar el fracaso, especialmente sí, los interlocutores se sienten apoyados por sus fuertes creencias ideológicas, como religiosas.

Entre el conflicto y la normalización, la integración de las poblaciones musulmanas de Europa, aún espera su base institucional y cultural. La irrupción de la violencia política en el corazón de París en la sede de Charlie Hebdo y después una toma de rehenes a nombre de Al Qaeda y de Dáesh es significativo y cuyas consecuencias para la población musulmana en Europa, resulta imposible de comprender de una manera exhaustiva.

Los países europeos han ofrecido respuestas distintas a esas preguntas, desde la rígida actitud francesa -simbolizada por la ley del velo-, hasta las más flexibles políticas de otros países mediterráneos. Quizás el denominador común sea que raramente hay acuerdo e ideas claras sobre qué hacer. Mientras, las cifras crecen, empujadas por la inmigración, pero también por la fertilidad de las mujeres musulmanas, que por término medio tienen cuatro hijos cada una, frente al 1,45 de la media europea: si mañana se parara totalmente el flujo migratorio, el número de musulmanes y su porcentaje con respecto a la población total europea seguirían creciendo. Y los nuevos nacidos no serán, como sus abuelos, simples inmigrantes, sino que, ya, como sus padres y más que ellos, europeos musulmanes.

Y, es lo que no quiere, Donald Trump en su tierra. Ante esa dinámica, y ante la realidad de un islam que ya es parte de Europa -las segundas y terceras generaciones son una componente cuantitativamente relevante de la comunidad musulmana europea- se plantea el debate en torno a la actitud que las sociedades tienen que adoptar. ¿Hasta qué punto se debe de exigir la aceptación de los valores fundamentales europeos? ¿El respeto de la libertad de culto, que es uno de estos valores, implica la tolerancia de praxis que violan otros principios básicos? En definitiva, ¿es delito una interpretación restrictiva del islam?

maripili hernández



Escapan, pero, sin realidades

Escapan, pero, sin realidades
visionar espectros

NOCHE UNICA


Fuente Literaria/ Relatos de Ciencia- Ficción, / 2;28

Escondrijos, atierran los espantos en plena montaña

Es aterrador, ver desde el firmamento mi planeta Tierra y ubicar mi origen terráqueo. A la población, la trasladan al Trono de Hierro, donde serán muertos bajo una gran penuria, los complicados personajes se vadean por el poder y crear más conflictos. Muchos hombres y mujeres se escapan hacia el poniente y el miedo, los hiere como las espadas más afiladas. Muchos, desconocen que esa región es salvaje y peligrosa y, solo el sofá, donde descanso me da seguridad, mi hermana de sangre regalo unos muebles de mi propiedad y solo visualizo vacíos delante de mí, es como un circuito cerrado.

Es un mundo vivido, el pasado es fuerte, como una ley. Aquí ganas o mueres, los héroes caen como moscas, donde la traición, astucia y la fuerza, son armas afiladas. Un mundo, que existe desde la seguridad de mi sofá, el cual fue adquirido a una prima, cuando apenas tenia doce años y papá trabajaba con los gringos en una petrolera, mi tia Melida Vera De Ferrer me daba unos centavos y los reunía, mi trabajo era evitar que los patos ingresaran a la cocina de la casa metalizada y vigilar una imprenta que Rómulo Betancourt escondía bajo tierra hacia el lado, donde se encontraba el potrero principal del ganado. Ahora allí, se alza estruendoso, el hospital civil de Ciudad Ojeda, cerca de la carrera N.

Estoy solo, escondido entre las montañas, es odioso estar afuera y en el pueblo, hay muchos delatores, con su arma muy afilada, la lengua.

Muchos de nosotros todavía no tenemos claro qué soberano se sentará definitivamente sobre el Trono de Hierro, pero Nicolás Maquiavelo, además de que podría haber sido un consejero de la corona excelente, sabría muy bien a qué caballo apostar, pues era buen conocedor de las características que debe poseer un líder para alcanzar (y mantenerse) en el poder, incluso en los convulsos Siete Reinos.

O quizá no importe lo más mínimo. Porque, si hacemos caso de las profecías, la suerte ya está echada, el dragón tiene tres cabezas y Azhukar morirá a manos de uno de sus hermanos. En ese caso, Daenerys bien podría dedicarse a pasear por ahí con sus dragones que, si está destinada a gobernar Poniente, el tiempo se encargará de sentarla en el trono. O quizá no. Quizá para cumplir su destino tenga que transformarse, convertirse en sí misma, como diría Quazim.

Aldana, la deje atrás, es una aprendiz de bruja, saca fantasmas. Su mundo es netamente mágico y esta muy contenta, porque ya es tía, reside en Palmira, una comunidad junto al mar de Uruguay. Su mamá reencarnó conmigo hace años y tenemos la piel idéntica, pero, ella es hembra y, por lo tanto, soy varón. Nos escapamos del Poniente, hace varios años atrás. Tuve que dejarla por celos con Crisol, una teletransportadora, muy inteligente y avezada, pero, extremadamente tozuda, no le gustaba hacer virajes en la nave y, los meteoritos rozaban el vehículo espacial.

Al final de los tiempos, mi destino es el Castillo del Cerro Azul, donde se encuentran enterradas mis dos novias, aunque, tuve que desposarme con una de ellas, la cual me prohíjo, dos ejemplares humanos, hembra y varón. Ambos, me han dado tres varones como nietos, fueron preparados en sueños para proyectar genéticamente, niños varones. Esto, lo explicare más adelante.

He venido luchando con mi microflora intestinal., trato de aprovechar toda sustancia alimenticia y tomar posesión de mis mucosas, es darle vitalidad al cuerpo y tener buena flexibilidad intestinal, porque cada planeta tiene un modelo alimenticio. Algunos muy fríos y otros sofocantes.

Los alimentos, deben ser básicos y no aceptan sobornos ni translocaciones, mucha gente muere por no saber cocinar y darle temperatura adecuada al cocerlos.

Hay que cerrar los ojos, siento cosquillas en los pies, ha sido una travesía indescriptible y la sangre debe moverse para adecuar los tejidos. Nuestro cuerpo, esta lleno de bacterias, somos barro y el mismo es bacteria.

Me gustar viajar y tomar atajos, nadie logra conocer el camino. Se me apareció una mujer en la pantalla del tiempo, pero, desapareció y transcurren los días y, nada. Dijo que orara por nosotros y desapareció.

La sociedad de este planeta se encuentra dividido en clanes y hay muchos espacios libres en su territorio y cada ciudadano es responsable de sí mismo, no tienen el sentido de la responsabilidad, luce un poco descuidado, como sus habitantes. No comen moléculas energéticas. Es que habitan un espacio terráqueo, pero, su hedor es infernal, como el que desprende el carnicero humano.

La bruja, se pasea con su mascota, cerca de la nave. Es carismática y entrañable, pero, distante y, le gustan las aventuras. Es la única que posee una identidad propia y solo, Aldana puede ocasionar su muerte, porque es una caza fantasma. ¿Y lo mejor? Deja siempre un cabo suelto para razonar y esta siempre acompañada por gnomos.

La vuelta del verano, me traía mucha alegría, la familia era ese centro, como todos los años. El lugar era San Esteban Pueblo. La prima Luisa, las hijas de Régulo, Los Ramos. Pero, el Pozo del Coco es nuestra alegría y sentarnos en el lecho del rio en sus partes bajas, ante de llegar al puente de los españoles. Los domingos a festejar con Jehovah, nuestro Rey y guía espiritual. Es sentirse querido y alejado de las voces del mundo y escuchar l trinar de los pájaros y emanar palabras de bienestar, no de las lisonjeras de nuestros compañeros de aula. Es incontrolable esas ideas, al pasar la vieja hacienda de café, el monolito de Esteban y la casa de Los Romer.

Es incansable el camino a tomar. La dinámica de la vida se olvida y, es bueno recordar los placeres primitivos que obtuve al pisar porprimera vez el Seminario Kermaria a pasar unas vacaciones, meses planeando para lanzarme a su gran piscina, pero, nada como el río San Esteban pueblo y las tardes, cuando visitaba los Morenos en la Escalona, ya he envejecido.

Por fortuna, aquí estoy vivo, huyendo de ese lugar atroz de carniceros, matando al pueblo de hambre, encubiertos en una dictadura oscura, dominada por la santería.

Queremos volar, sacar resultados y conclusiones. Todo es mimetizado, salimos a trabajar y no regresamos, todos tienen la sensación de creerse dioses, es el pecado.

Solo deseo pasar una noche de placer y confianza espiritual en mi pueblo, San Esteban de Puerto Cabello, allí nací y me moví hacia el infinito.

Editorial

Editorial
La palabra es versificación de un Fe y Verdad

Visión del Sur

.Asidero

Duque, Una victoria neogranadina hacia el hombre republicano

Las elecciones de Colombia son históricas y vemos a un ex presidente Juan Manuel Santos totalmente derrotado, aunque siempre quiso ser un guerrillero agazapado para darle la mano a un Fidel Alejandro Castro Ruz que, em algún momento confió en él. No pudo ventear a Gustavo Petro, un liderazgo fresco en ese gran Estado que comprende la Nueva Granada, pero, ya en política jamás puede existir dualidades inconexas. Su ligue con Las Fuerzas Armadas Bolivarianas Revolucionarias y el Movimiento M-19 fue determinante en los resultados.

Sin duda, la actitud de nuestro presidente, Nicolás Maduro Moros ha sido de inanición para los movimientos de izquierda en el Cono Sur y el mismo desconocimiento de la historia política universal. El presidente y comandante, Hugo Chávez Frías tuvo que ir a Inglaterra para entrevistarse con Toni Blair, luego en un presuroso viaje a España, dialogar con el General Marcos Pérez Jiménez, constructor de la Gran Venezuela y otro Pérez prosiguió su obra, años más tarde para asentar nuestra identidad aborigen y clasista, me refiero a Carlos Andrés, hasta llegar a un decreto crucial, la nacionalización de nuestra industria petrolera. Pero Chávez se trajo estos dos grandes proyectos, uno ideológico, tal como lo había planteado para Suramérica, Ernesto Guevara de La Serna, mejor conocido como el Che. Y el otro de organizar el país hacia una fase de construcción de obras para lograr un ciclo de progresismo genérico.

De otra parte, claro está, aun pervive el ínfimo caudal conseguido por el Partido Liberal, en la primera vuelta presidencial; registro, a no dudarlo, que pesa como espada de Damocles en cualquier análisis. El doloroso episodio de ver a un partido histórico, compañero tradicional y combativo en la hechura republicana, reducido a la inanición, tal vez como ocurrió hace un siglo con los poderosos whigs, en el Reino Unido, es cosa que merecerá, en adelante, múltiples deliberaciones. Y que como entonces en la política británica, con la división sustitutiva y ya legendaria entre toriesy laboristas, modificará el espectro colombiano irreversiblemente entre el conservatismo global y la planificación normal. Porque en esa dirección lo que parecería estar concretándose, en el país, es un alinderamiento con ánimo de permanencia de un frente de tendencia conservadora y, del otro lado, un polo ampliado de matices de izquierda, incluidos los remanentes liberales. Esto, a no dudarlo, es una noticia de gran dimensión política en la historia nacional. Solo el dialogo sincero y sin preámbulos logra esto.

CHAVEZ, MUY ASTUTO, SIEMPRE DESEABA COLOCARSE EN LA MISMA LINEA DE PODER EN COLOMBIA PARA LOGRAR UN TRIUNFO DE LA IZQUIERDA A UNA SOLA VOZ, CON LA AYUDA DEL CONSERVADURISMO.

La izquierda ha sido derrotada en Colombia y, el resultado final, debe ser tomado en cuenta como una miopía de Timochenko que interpreto la democracia a su manera y, el respeto como madurez del pueblo colombiano es claro y conciso, desviarse a los extremos, es desvincular los derechos de un pueblo que, desea participar más en las urnas electorales. Sensible y sin la férula antidemocrática del voto obligatorio.

La izquierda, viene dando vuelos y saltos en Latinoamérica., en vez de mejorar las condiciones democráticas, busca empeorarlas y algunos de sus líderes y dirigentes de base, buscan activar la corruptela y hacer maniobras fraudulentas, como las bolsas de CLAPS en Venezuela. Un programa de protección social hacia el pueblo, creado por nuestro presidente Nicolás Maduro Moros para fortalecer las clases humildes y medias del país y existe un grupo de jefes de calle y coordinadores de sector que abren bolsas, se quedan de más, suman las casas vacías. Algo nocivo para un programa social protagonizado por gente de izquierda. Esto hay que acabarlo en toda su plenitud, en nuestro caso, el director José Ávila debe poner ojo aotovizor en Parque Valencia, Rafael Urdaneta y Flor Amarillo, los opositores al presidente Maduro distorsionan los principios de este hermoso proyecto.

Duque, esta llamado a mejorar las condiciones socialistas como democráticas del país colombiano. Atrás quedo el populismo y la mentira, como última verdad. Es el momento de hacer justicia y ser legales y equitativo hacia el Estado

Pero, en aras de la verdad, las armas que silenció a un alto precio, y hasta el mismo debate que suscitaron sus equívocos, nos interpela a todos y cada uno. Si no comparto su modelo, ¿Qué estoy haciendo yo por la reconciliación real entre los colombianos y venezolanos, somos una sola patria? Chávez, deseaba cumplir ese sueño de Bolívar.

El presidente Iván Duque no se debe a sus electores. No se puede dar el lujo de despreciar a quiénes va a gobernar, ni mucho menos de gobernar sólo para la mitad triunfante. Sería repetir la peor de las equivocaciones y darle un entierro de segunda a la democracia colombiana. El punto de partida debe ser la anhelada reconciliación. Tiene ante sí, el desafío de recordarnos lo que nos une como nación, para no seguir importando modelos foráneos de pensamiento y administración.

¿Cómo reconciliarnos? La fórmula la dejó el Papa Francisco en Cartagena, durante la última homilía de su visita a Colombia.

Nos invitó a todos a una reconciliación "desde abajo". A generar una corriente "contracultural de encuentro". "No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo..."(Evangelii gaudium)

A las víctimas las invitó a dar el primer paso hacia el hermano que las victimizó. "Para que quien lo dañó no se pierda”. Pero, recordó también que "Jesús en el Evangelio nos señala la posibilidad de que el otro se cierre, se niegue a cambiar, persista en su mal" y aseguró, refiriéndose al narcotráfico: "Condeno con firmeza esta lacra...”

Advirtió sobre "una aséptica legalidad pacifista que no tiene en cuenta la carne del hermano".

El Papa no pidió renunciar a la justicia: "...debemos estar preparados y sólidamente asentados en principios de justicia que en nada disminuyen la caridad".

"Jesús nos señala que este camino de reinserción en la comunidad comienza con un diálogo de a dos. Nada podrá reemplazar ese encuentro reparador...Las heridas hondas de la historia precisan necesariamente de instancias donde se haga justicia, se dé posibilidad a las víctimas de conocer la verdad, el daño sea convenientemente reparado y haya acciones claras para evitar que se repitan esos crímenes".

Esta es la fórmula de reconciliación, que nos dejó el Papa Francisco: “…se nos pide dar el paso del encuentro con los hermanos, atrevernos a una corrección que no quiere expulsar, sino integrar; se nos pide ser caritativamente firmes en aquello que no es negociable; en definitiva, la exigencia es construir la paz, “hablando no con la lengua, sino con manos y obras” (San Pedro Claver)

Ante los actuales retos sociales, el mandatario elegido está obligado a seguir orden de prioridades. Todas son igualmente exigentes e imponen entrar de lleno en cada una de las situaciones. Los marginados, se atienden con acciones, no con visitas y abrazos

Sin discusión, la fila la encabezan entre otras, la guerra anticorrupción, ajustes en Acuerdo de Paz, justicia a la justicia, reorganización en salud, fortalecimiento pensional, freno a tributación exagerada, mantener impulso al agro y, abrir compuertas al empleo.