Fuente Literaria/ Relato N° 50, /
Ciencia- Ficción
El espíritu de religiosidad
empapa toda la costa, era un contrapeso entre la máquina y la literatura. Ya los colonizadores empleaban recursos para
ir hacia la modernidad, creando fisuras de racionalización. Los viajeros venían
al mar, llegaron hasta judíos que escapaban de la muerte, sin dudas la utopía
del progreso había llegado a Venezuela y se origina una relación explicita
entre máquina- libro para demostrarnos los principios idealistas de coherencia y
racionalidad del existir que corre entre los rieles del ferrocarril, todo esto,
lo acabaron y solo nuestros ojos hacen vibrar las maravillas del arte.
En América Latina la barbarie se transforma
en una utopía del progreso que busca la disolución de la extrañeza., más allá
del Castillo del Cerro Azul, unas plantaciones de cacao que quiebran el paisaje
y, la naturaleza se incorpora a sus ciclos vitales y ama los vagones como
suyos, como sí fuesen propios. Vamos a un período de intensa industrialización,
logrado esto, se derrumbo todo, porque la política venia corrigiendo los credos
acordes con su propio corazón, ya los periódicos y cultura han desaparecido,
solo resta un recuerdo que estaba representada por las industrias públicas y privadas
que en función semántica nos dibujaba el arte de vivir, Ya las piedras de acero
se levantaban con la nueva división del trabajo. La cultura se desplazaba en un
gran corredor mecanizado por una intensa tecnología que nos daba una significación
cierta entre la caridad divina que alimentaba al hombre en su caminar por
nuestras costas.
Los cocoteros se destacan por sus
sombras encima de nuestras cabezas. En
una sola unidad global de dispersión. Pero, la tierra de tambores y bailes, hoy
esta vacía. La sociedad moderna las llevo
a una estética y una experiencia de vivir en el exilio. Algunos asumieron el destierro en la
modernidad. Las costas venezolanas es un relato de viajeros donde el correr del
dinero y el allá vive llenan nuestros espíritus vacíos de las experiencias
vividas en democracia porque, ahora somos y pertenecemos a una sociedad mercantil.
Es el pasaje de lo múltiple
integrado a una escala espiritual donde se transfigura la materia en una
multitud de movimientos que solo depende del sujeto en la distancia y altura
que mira su propio paisaje. Es la perspectiva de un mundo referido y una
alfombra de cocos en la cabeza.
Es un testimonio que conlleva al
exilio, ahora estos hijos de migrantes regresan a la tierra de sus padres para
ocupar un espacio en las calles de grandes ciudades. Es el destierro legitimado
por parte de un grupo de políticos que ha destruido nuestro país. Signado por
la ignorancia revolucionaria que rompe los caminos de la ciencia, cultura,
industrialización y educación programada.
Simplemente, nos encontramos en
la modernidad y la experiencia del existir en el exilio, quizás martiano que
nos aleja de nuestros orígenes por toda la vida.
Son escenas escritas por nuestro
protagonismo y enrarecimiento que, nos da un lugar en la escritura, constituye
un testimonio desprendido de la comunidad comunitaria., es un desgarramiento consecuente
de un nosotros que parece lejano sobre la modernidad capitalista y el
estructuralismo comunista.
Es el espíritu que privilegia la imagen
y autoriza la palabra para desplazarnos a una autoridad mercantil, estamos exiliado
en la misma ciudad, pueblo y comunidad, es un ladronismo precoz ante nuestros
ojos por el ayuntamiento, es solo un relato de viajes.
Es un adiós.
El Estado Desarrollista es un
proyecto vigilador que cerceno nuestra libertad y nos llevo a un destino
favorable, nuestra juventud. Y el discurso subalterno y critico del poder en
una época, aún dominical dominada por un positivismo rampante y momento histórico,
es el mar, es el océano, es una política modernizadora de la libertad, pudre al
hombre liviano y nos lleva al extranjero, abriendo sus puertas a los sueños.
Es una ambición llegar a Europa o
a los Estados Unidos, con sus ambiciones. No hay más enemigos nuestros que
aquellos que desean apoderarse de nuestras ambiciones, es nuestra herencia
morbosa, nuestro alcoholismo, es la identidad critica del devenir entre el
progreso y modernidad, simplemente es un discurso colonizador que conlleva a la
expulsión del saber de la raíz, es el acercamiento de las culturas aplastadas
por la modernización.
Hay carencias. Es un registro de
lucha, firmemente entrelazados, es una escenificación del conflicto y del discurso,
ahora estrictamente formal, es la estructura, de lo que falta en la ciudad,
ahora la violencia es manejable por los cuerpos represivos, ahora, estamos
ausentes del discurso, somos sometidos al control de una representación,
tenemos que saber manejar los impulsos, estamos dominados. Es el territorio de
la identidad desde el que se habla. Territorio de identidad en que se basa la autoridad
del sujeto, opuesto a ellos, no quieren nada con norteamericanos
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